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Poemas de Halloween

Halloween, conocido también como la noche de las brujas, es una fiesta de origen Celta que se celebra sobre todo en Estados Unidos, Canadá, Irlanda y el Reino Unido la noche del 31 de octubre. En este artículo de unComo te mostramos algunos poemas que podrás enseñar a tus hijos o alumnos sobre esta festividad.

Halloween

Es el final del verano

y la cosecha termina

es el alma que alucina

al espíritu lejano.

 

El regreso de los muertos

sin duda ha de suceder

las tumbas se han de romper

es lo seguro, lo cierto.

 

El negro de noche oscura

naranja de amanecer

harán trizas su poder

la casa estará segura.

 

Los dulces y la comida

provocaran su atención

es festejo de ilusión

celebración atrevida.

El fantasmita

Esta es la historia

del fantasma Justo

que todas las noches

se muere de susto.

 

Vive el pobrecito

en un subterráneo

entre unas arañas

criadas por años.

 

Tan pronto oscurece

gime de pavor:

¿Vendrá esta noche?

¡Qué susto! ¡Qué horror!

 

Al sonar las doce

llega Luis Vampiro

vine a acompañarlo

pues son muy amigos.

 

¡Dime, fantasmita!

¿Qué te da pavor?

Pregunta la momia

desde su rincón.

 

Llora el fantasmita

niebla a borbotones

y luego susurra:

¡Temo a los ratones!

Miss bruja

Para ser bruja preciosa

debes oler siempre a ajo,

tener la cara verdosa

y los pelos de estropajo.

 

Ser huesuda y orejuda

y lucir en la nariz

una verruga peluda

larga como una lombriz.

 

Tener un único diente

y una colosal joroba.

Hablar con voz estridente

y apoyarte en una escoba.

 

Si además de todo esto

te vistes siempre de oscuro

y vives en sitio infecto,

serás Miss Bruja, seguro.

 

El fantasma Cucufate

El fantasma Cucufate

se dio ayer un sofocón:

se manchó de chocolate

la sábana de algodón.

 

La metió en la lavadora,

le echó mucho detergente

y la lavó media hora

con el agua muy caliente.

 

Y ahora como alma en pena,

enfadado y afligido,

vaga de almena en almena:

¡la sábana le ha encogido!

 

Le llega por las rodillas,

igual que una camiseta,

y luce las pantorrillas

y las medias de calceta.

 

Tiene un enorme disgusto

porque, de frente o de espaldas,

¿a quién va a matar de susto

un fantasma en minifalda?

Entre las calabazas

Entre las calabazas

los ojos en llama

reflejan en las brasas

lo negro del cielo.

 

¡Oh disfraz!

te escondes atrás

de ese antifaz

en presencia gris

de brillo nocturno

ocultas tu presencia

agitada en murmullo…

 

Danzan sobre tus pupilas

de la media noche

los péndulos misteriosos

marcando las doce.