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¿Por qué romper el pastel de bodas en la cara? Historia, simbolismo y riesgos de esta tradición

¿Por qué romper el pastel de bodas en la cara? Historia, simbolismo y riesgos de esta tradición Romper el pastel de bodas en la cara de la pareja puede ser riesgoso en varios aspectos.

Las bodas están llenas de tradiciones, desde el solemne intercambio de anillos hasta momentos lúdicos como el lanzamiento del ramo o la liga. En algún punto, surgió la costumbre de alimentarse mutuamente con la primera porción de pastel y, en lugar de eso, aplastarlo en el rostro del otro.

"Los recién casados se alimentan mutuamente con la primera rebanada como símbolo de su compromiso de cuidarse el uno al otro", explica Rachel Sylvester, editora asociada de Bodas Reales en The Knot, en un correo electrónico. "Sin embargo, este simbolismo a menudo se pierde, dando paso a la tradición de aplastar el pastel en la cara".

Esta práctica desordenada es la evolución más reciente del rol del pastel en las bodas. Ya en la antigua Roma, la novia terminaba las festividades con un pastel de cebada aplastado sobre su cabeza, simbolizando el dominio masculino y la fertilidad, según Renée Strauss, experta en bodas y fundadora de WEDAWAYS.

"Las migajas caían al suelo y los invitados las recogían para atraer buena fortuna y fertilidad", detalla Strauss por email. "Durante el reinado de Carlos II de Inglaterra, se añadió glaseado, dando origen al pastel de bodas moderno. Cortarlo en la mesa se convirtió en la forma práctica de repartirlo".

Es difícil precisar cuándo empezó el aplastamiento facial, pero data de décadas atrás. Una columna de Dear Abby en 2011 lo calificó de "degradante para las mujeres", citando el libro de 1987 'Costumbres curiosas', que lo describe como un "ritual cómico que refuerza las prerrogativas masculinas mientras parece subvertirlas".

En esencia, el novio guía la mano de la novia al cortar el pastel; luego, al alimentarla, le aplasta el rostro. La posterior "limpieza" con disculpas restaura el orden, según el libro.

Mucha gente ignora este trasfondo y lo ve como un momento divertido o una tradición obsoleta.

"Al igual que el lanzamiento del ramo o la liga, romper el pastel está en declive", señala Sylvester. "Las parejas evitan arruinar trajes a medida o vestidos con crema solo por una foto impactante".

Además de simbólico, es un desperdicio: un pastel cuesta entre 1,50 y 12 dólares por porción. Circulan mitos de que predice divorcio.

Incluso puede doler, como muestra un video viral de un incidente fallido.

Courtney Geigle, copropietaria de My Wed Style y ex DJ de bodas, indica que pocas novias lo aprueban. "Una vez que el pastel vuela, no hay control: puede manchar el vestido, el peinado o incluso los ojos. He visto novias perder lentillas en la refriega".

Aun así, algunos lo defienden por el humor. "Algunos lo ven irrespetuoso; otros, divertido. El suspense engancha a los invitados y genera risas", dice DiCianni.

Para evitar problemas, ambos deben acordarlo previamente. "Las bodas deben reflejar amor, no batallas de dominio", concluye Geigle.