Cuando buscas perder peso, es común obsesionarte con la báscula. Pero, ¿lo estás haciendo bien? Tanto si te pesas a diario como ocasionalmente, hay errores frecuentes que afectan la precisión de la lectura. Afortunadamente, son fáciles de corregir para obtener resultados fiables.
Estos son los tres más habituales:
Pesarte por la noche: Al atardecer, aún digieres las comidas del día, lo que eleva el peso. Opta por la mañana, tras vaciar la vejiga, para una medición precisa. Esto también fomenta hábitos saludables durante el día.
Pesarte con ropa: Un estudio publicado en el International Journal of Obesity (2012) reveló que las mujeres con ropa cotidiana registran unas 0,9 kg (2 libras) de más. Para máxima precisión, usa solo ropa interior.
Pesarte tras hacer ejercicio: Aunque el número baje, suele ser pérdida de agua por sudor, hasta 0,45 kg (1 libra). No refleja grasa corporal real.
Como explica Harvard Health: «Una caída de 2 libras de un día para otro no es grasa. Perder 2 libras de grasa requiere un déficit de 7.000 calorías en 24 horas: ¡imposible! Lograr 0,5-1 kg semanales ya es un gran avance».