El vestido de novia es una pieza icónica de tu boda, cargada de valor sentimental. Para preservarlo impecable durante años y evitar su deterioro, es esencial un almacenamiento adecuado. Sigue esta guía profesional con consejos probados para guardar el vestido de boda correctamente.
Pasos a seguir:
Inmediatamente después de la ceremonia, banquete y sesión fotográfica, lleva el vestido a una tintorería especializada. Los profesionales eliminarán manchas y residuos de forma segura, previniendo daños futuros.
Una vez limpio, evita guardarlo en funda de plástico, ya que atrapa humedad y causa moho. Retira cualquier plástico de la tintorería antes de almacenarlo.
Elige una caja de cartón resistente y sin ácidos, lo suficientemente grande para el vestido. Protege contra luz, polvo y humedad sin dañar las telas delicadas.
Envuelve el vestido con papel de seda incoloro (ácido libre) para absorber humedad y evitar arrugas o decoloración.
Cierra la caja herméticamente y guárdala en un lugar oscuro, fresco y seco, como un armario interior. Evita áticos o sótanos húmedos.
Ventila el vestido cada 6 meses o al menos una vez al año: sácalo, inspecciona y deja al aire unos días para prevenir marcas de dobleces.
Considera fundas sin ácidos y pH neutro disponibles en el mercado, ideales para preservación a largo plazo, aunque pueden ser costosas.