Si disfrutas cocinando, seguro que cuentas con un horno holandés en tu cocina. Esta versátil herramienta es ideal para preparar una amplia variedad de platos. Aunque se asocia comúnmente con la cocina estadounidense, sus raíces están en Europa. En este artículo, exploramos su origen y evolución hasta llegar a tu hogar.
El origen del horno holandés y su nombre

A finales del siglo XVII, los holandeses fabricaban ollas con una superficie más lisa que las británicas, lo que llevó a Gran Bretaña a importarlas desde los Países Bajos.
En 1704, el británico Abraham Darby viajó a los Países Bajos para descubrir el secreto de su superioridad. Aprendió que utilizaban un proceso de moldeo en arena. Darby refinó la técnica con arena de mejor calidad y horneando los moldes para lograr fundiciones más suaves. Luego, comercializó esta mercancía en Gran Bretaña y las colonias americanas.
Existen varias teorías sobre el nombre 'horno holandés'. La más común atribuye su origen al proceso inventado en los Países Bajos. Otros lo vinculan a comerciantes holandeses que vendían ollas desde carretas ambulantes, o a inmigrantes en Pensilvania que usaban ollas similares. Fuera como fuese, las colonias americanas popularizaron esta pieza.
El horno holandés mejorado
Horno holandés de hierro fundido esmaltado Lodge

La superficie de vidrio liso de este horno holandés de seis cuartos calienta uniformemente tus platos, ya sea un estofado, pan de masa madre, verduras o asado.
A Paul Revere se le atribuye la mejora del horno holandés en las colonias. Perfeccionó la tapa con pestaña para retener mejor las brasas superiores. Con el tiempo, las ollas se hicieron menos profundas, se añadieron patas para elevarlas sobre las brasas y se fabricaron en hierro fundido, garantizando versatilidad y durabilidad.
La propagación del horno holandés
El horno holandés se popularizó rápidamente en Estados Unidos. Los exploradores Lewis y Clark lo usaron en sus expediciones, al igual que montañeses, vaqueros y pioneros en carretas. En las películas del Oeste, las ollas colgadas sobre el fuego suelen ser hornos holandeses. Eran tan valorados que se mencionaban en testamentos del siglo XIX, como los utensilios de 'hierro' de la madre de George Washington. Los colonos mormones lo llevaron a Utah, donde se convirtió en la olla oficial del estado.
El horno holandés hoy

La Lodge Manufacturing Company produce la mayoría de los hornos holandeses actuales. Los modelos modernos se adaptan a estufas o hornos convencionales, fabricados en aluminio o cerámica con fondos lisos.
Sin embargo, la versión tradicional sigue siendo popular. Lodge la denomina 'Camp Oven': hierro fundido, tres patas, asa de alambre y tapa con reborde hermético.
Disponible en varios tamaños, ofrece calor uniforme gracias a las brasas superiores e inferiores, simulando un horno real. Sirve para cocinar, hervir, asar, hornear, guisar o freír. Es imprescindible para campistas y amantes de la barbacoa.
Conclusión
El horno holandés ha recorrido un largo camino, evolucionando hasta convertirse en el utensilio definitivo para campamentos y barbacoas. Úsalo para platos deliciosos y llévalo al aire libre con confianza.
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