El Holi, conocido como la fiesta de los colores, es una de las celebraciones hindúes más vibrantes de India, que se disfruta durante la primavera. Cada región aporta sus propias tradiciones, pero todas giran en torno a antiguas leyendas mitológicas que simbolizan la victoria del bien sobre el mal.
La festividad comienza con la primera luna llena del mes de Phalguna, alrededor de marzo. Su origen se remonta a la leyenda del rey demonio Hiranyakashipu, quien intentó asesinar a su hijo Prahlada por su devoción al dios Vishnu. Incapaz de lograrlo, envió a su hija Holika, inmune al fuego, a entrar con Prahlada en una hoguera. Sin embargo, Holika pereció en las llamas, mientras que Prahlada salió ileso. Esta historia inspira las hogueras rituales del Holika Dahan, que marcan el triunfo del bien.
Otra leyenda popular involucra al dios Krishna y su amada Radha. Krishna, celoso de la piel clara de Radha, untó su rostro con colores para igualarla a la suya. Así nació la tradición de lanzarse polvos y agua teñida, que durante unos días borra las diferencias sociales y castes.
Durante el Holi, las normas sociales se relajan: jóvenes coquetean libremente y se comparten bebidas como el bhang, una infusión de cannabis y leche. Hombres y mujeres salen a las calles con pistolas de agua, globos, cubos y polvos multicolores, cubriéndose mutuamente en un estallido de alegría y color que hace irreconocible a todos.
Sin embargo, las autoridades indias advierten sobre los riesgos: muchos polvos tóxicos pueden dañar la vista. Protégete con gafas y ropa adecuada para disfrutar sin problemas.
Además de estos rituales comunes, cada región de India ofrece actividades únicas, como danzas, música y cultos locales, enriqueciendo esta fiesta inolvidable.