Las ostras generan pasiones divididas: algunos las adoran frescas, con limón y salsa picante, mientras otros las prefieren en lata. Sin embargo, los amantes de este manjar marino tienen argumentos sólidos. Más allá del rumor sobre su efecto afrodisíaco, las ostras son una fuente excepcional de nutrientes esenciales. Especialmente las enlatadas, que facilitan a las mujeres aumentar su ingesta de hierro, cobre y selenio de manera sencilla y accesible.
Beneficios nutricionales de las ostras enlatadas
Las ostras enlatadas son económicas y ricas en micronutrientes vitales para el funcionamiento de órganos e inmunidad. Por ejemplo, una taza escurrida proporciona más del 1000% de la ingesta diaria recomendada (IDR) de vitamina B12, 158 mcg de vitamina A (18% IDR), además de cantidades significativas de vitaminas B1 (22%), B2 (22%), B3 (14%) y B6 (13%).
También destacan en minerales: 873% de la IDR de cobre, 66% de hierro y 115% de selenio por taza.
Por qué el hierro, cobre y selenio son clave para las mujeres
Estos minerales impulsan la inmunidad y la función cerebral: el selenio retrasa el envejecimiento cognitivo, mientras que hierro y cobre fortalecen el sistema inmune. Las mujeres requieren 18 mg de hierro diarios (vs. 8 mg en hombres) debido a las pérdidas menstruales.
Niveles adecuados de hierro transportan oxígeno a músculos y apoyan la producción hormonal. La anemia por deficiencia de hierro causa fatiga crónica y afecta a más de 500 millones de mujeres en edad reproductiva, según la OMS (2019). Sin tratamiento, puede derivar en complicaciones cardíacas graves.
¿Cómo saben las ostras enlatadas?
Las ostras enlatadas (ahumadas, hervidas, en aceite o agua) son saladas, con sabor marino suave, tiernas y no viscosas como las crudas. Perfectas para salsas, guisos o directamente de la lata, son un boost saludable para cualquier dieta femenina.