La deuda estudiantil afecta a 43,4 millones de estadounidenses (uno de cada ocho), según el informe del primer trimestre de 2022 del Departamento de Educación. En total, suma 1,762 billones de dólares, con un promedio de 37.014 dólares por prestatario, de acuerdo con EducationData.org. Esto implica décadas para saldar capital e intereses.
Independientemente de las opiniones sobre la condonación, su impacto en la población es innegable. No solo afecta a jóvenes graduados: los menores de 30 años son el grupo más numeroso (17,3 millones, con 578 mil millones en deuda), pero los de 30-44 años acumulan la mayor cantidad (823 mil millones). Incluso 2,8 millones de personas mayores de 60 años aún pagan su educación superior.
La pandemia de COVID-19 intensificó el problema. En marzo de 2020, el gobierno federal pausó los pagos de préstamos federales ante el alza del desempleo. Con la economía recuperándose según el último informe de la BLS, la administración Biden reanudó pagos en septiembre de 2022, tras dos años y medio de suspensión.
La llegada de los estafadores
Esta incertidumbre ha abierto la puerta a estafas contra prestatarios vulnerables. "Estamos viendo más casos", afirma Eva Velásquez, presidenta del ID Theft Resource Center. "Tarda en detectarse, pero aumentan las denuncias".
Estas trampas proliferan en redes sociales, llamadas y SMS no solicitados. Los servicios legítimos no contactan así de forma proactiva, lo que es una bandera roja clara. Sin embargo, hay engaños más sofisticados.
Tipos principales de estafas en préstamos estudiantiles
"Cobrar tarifas por condonación es una señal de alerta", explica Rebecca Safier, consejera de Student Loan Hero. "Los programas oficiales no cobran; cancelan deuda sin costo".
Existen asesores que cobran por planes de pago, pero puedes hacerlo gratis tú mismo. La condonación es un proceso largo y complejo: promesas rápidas son estafas.
Otra común es la consolidación falsa. "Es gratuita del Departamento de Educación, pero empresas cobran 1.500 dólares", dice Robert Farrington, de The College Investor. Peor aún, algunos ni lo hacen, dejando préstamos en riesgo de incumplimiento.
Falsos bufetes negocian con prestamistas privados, pidiendo pagos directos que desaparecen. También buscan datos personales (SSN, cuentas) o credenciales FSA para robos de identidad.
"La desesperación reduce la cautela", advierte Velásquez. "Pero hay mucho en juego según cómo interactúes".
Qué hacer si caes en una estafa
No te avergüences: los estafadores evolucionan. Si tu SSN está comprometido, congela tu crédito. Cambia contraseñas reutilizadas.
Recuperar fondos es difícil (imposible con Bitcoin o giros). Presenta quejas al Fiscal General estatal y CFPB para ayudar a cerrar operaciones fraudulentas.
Oportunidades reales de condonación
"El 50% de prestatarios federales califican para algún programa", indica Farrington. Opciones incluyen:
- Perdón por servicio público: 10 años en sector público, libre de impuestos. Gratuito, con certificación empleador (estafadores ofrecen hacerlo por cuota).
- Para maestros: 5 años consecutivos en escuelas calificadas.
Otras: servicio militar, AmeriCorps o pagos basados en ingresos. Para privados, depende del prestamista.
Consejos clave: Ignora contactos no solicitados. Todos los programas son gratis, pero requieren tiempo. Infórmate en sitios oficiales para protegerte.
El conocimiento es tu mejor defensa en este panorama.