En las discusiones actuales sobre políticas fiscales, un tema clave como los impuestos a la herencia a menudo pasa desapercibido. El gobierno federal no aplica este gravamen; son los estados los responsables. Cada uno tiene normativas distintas, y el monto depende del valor de la herencia recibida por el beneficiario.
¿Debes pagar impuestos sobre la herencia?
Los impuestos a la herencia los paga el beneficiario receptor, no el fallecido. Además, tanto el gobierno federal como los estatales pueden imponer impuestos sobre el patrimonio, que gravan los bienes legados.
Una planificación adecuada convierte estas transferencias en una valiosa ayuda financiera para educación, negocios o conservación familiar de propiedades. Recomendamos consultar con un planificador patrimonial y asesor legal para entender las implicaciones por estado. Hazlo con antelación, en familia y en buen ánimo, evitando complicaciones durante el duelo.

¿Dónde se aplican los impuestos sobre sucesiones y patrimonio?
Solo seis estados imponen impuestos a la herencia: Nueva Jersey, Nebraska, Iowa, Kentucky, Pensilvania y Maryland (que también tiene impuesto al patrimonio). Doce estados aplican impuesto sobre el patrimonio: Washington, Oregón, Minnesota, Illinois, Nueva York, Maine, Vermont, Rhode Island, Massachusetts, Connecticut, Hawái y el Distrito de Columbia. Maryland recauda ambos.
Esto deja 33 estados sin estos impuestos: Alabama, Alaska, Arizona, Arkansas, California, Colorado, Delaware, Florida, Georgia, Idaho, Indiana, Kansas, Louisiana, Michigan, Mississippi, Missouri, Montana, Nevada, New Hampshire, Nuevo México, Carolina del Norte, Dakota del Norte, Ohio, Oklahoma, Carolina del Sur, Dakota del Sur, Tennessee, Texas, Utah, Virginia, Virginia Occidental, Wisconsin y Wyoming.
Advertencia: aun en estos estados, si los bienes (como casas, negocios o cuentas) están ubicados en estados con impuestos, podrían aplicarse.
¿Cómo planificar estos impuestos de forma óptima?
Una reunión familiar intergeneracional con expertos es ideal. Los fideicomisos minimizan disputas, evitan probate y tienen tributación distinta.
Otras opciones: regalar activos en vida. Excepciones aplican a matrícula, gastos médicos y obsequios a hijos. Donaciones a caridad son deducibles.
No hay un plan único; personalízalo según tu red familiar o causas. Si cruza estados o fronteras, prepara roles claros.
Empieza simple: actualiza beneficiarios en cuentas, organiza documentos seguros. Usa Navidad para revisar seguros, títulos y deudas. Regala herramientas de planificación digital. Los asesores ofrecen videollamadas, ¡no esperes!