Kelly Rossiter Esta fascinante verdura recibe nombres como coliflor romanesco en EE.UU. y Canadá, o brócoli y repollo romanesco en Alemania. Su vibrante color chartreuse y su estructura fractal única la distinguen de híbridos como el brócoli o la coliflor naranja y morada. No es un cruce, sino una especie propia que invita tanto a fotografiarla como a cocinarla.
Cultivada en Italia desde el siglo XVI, me sorprendió no haberla probado antes, pese a verla en mi supermercado orgánico. Decidí comprarla ante el escepticismo familiar. Sus floretes recuerdan a la coliflor en textura, pero cocinada sabe inequívocamente a brócoli. Mi hija, fan de la coliflor pero no del brócoli, la apartó discretamente de la pasta que preparé. Mi esposo, amante del brócoli pero no de la coliflor, quedó encantado. Ambas verduras me gustan, así que disfruté sin preferencias.
Nivel de dificultad: Fácil