La mera idea de seguir un presupuesto puede generar resistencia, evocando sensaciones de restricción. Sin embargo, un presupuesto bien diseñado no busca limitar tu disfrute, sino priorizar gastos para evitar desequilibrios financieros.
"Al crear un presupuesto, recuerda que su propósito no es impedirte disfrutar la vida, sino ayudarte a priorizar dónde gastar para no quedarte en números rojos", explica Colleen McCreary, directora de personal y defensora financiera de Credit Karma. "Puede ser una guía clara para quienes buscan responsabilidad mientras persiguen metas financieras específicas".
Ya sea para salir de deudas, ahorrar para la jubilación o controlar gastos, un presupuesto te mantiene en el camino correcto. Además, equilibra ingresos y egresos, y revela hábitos perjudiciales, como el exceso en compras innecesarias, añade McCreary.
Reconocidos estos beneficios, exploremos cómo elegir un presupuesto adaptado a tu estilo de vida y hábitos. Opciones populares incluyen el 50-30-20, suma cero, por partidas, sistema de sobres y híbrido. Analicemos cada uno y su idoneidad.
Método de presupuesto 50-30-20
Este enfoque simple es ideal para principiantes sin tiempo para rastrear gastos detallados.
"Destina el 50% de tu ingreso neto a necesidades, 30% a deseos y 20% a ahorros o deudas", detalla McCreary.
Sus ventajas: accesible para novatos, ahorra tiempo y enfoca en lo esencial, evitando detalles abrumadores.
"Reduce el tiempo en detalles para priorizar el panorama general", añade.
Permite gastos personales sin culpa, siempre dentro del 30%, según Bryan Stiger, planificador financiero certificado de Betterment.
Sin embargo, en contextos económicos volátiles como la pospandemia, el 30% en deseos puede ser poco realista. Prioriza necesidades y ahorros, recomienda McCreary.
Presupuesto de suma cero
Asigna un propósito a cada dólar ganado: ahorros, gastos o discrecionales, explica Brian Walsh, planificador financiero certificado de SoFi.
"Terminas con cero al asignar todo", aclara.
Detallado y efectivo para detallistas, pero demanda tiempo continuo; no apto si no estás comprometido.
Presupuesto por partidas
Clásico: lista gastos por categorías en una hoja de cálculo, dice Walsh.
Enumera categorías mensuales, asigna límites basados en historial (revisa últimos 3 meses).
Facilita comparaciones anuales y seguimiento de ingresos/egresos, común en empresas.
"Ideal para detallistas que buscan control, pero requiere setup y mantenimiento intensivos", advierte Walsh.
Sistema de sobres
Divide efectivo en sobres por categorías (comida, gasolina, etc.), tangible y restrictivo contra excesos, indica Walsh.
Adáptalo a cuentas digitales. "Evita gastos extras", resalta Stiger.
Perfecto para impulsivos o exusuarios de tarjetas. "El efectivo hace la transacción real, reduce impulsos", dice McCreary.
Riesgos: inseguridad y sin rendimientos de ahorros.
Presupuesto híbrido
Combina lo mejor de cada uno, sugiere Evan Gorenflo, experto en asesoramiento financiero de la app Albert.
"Empieza con 50-30-20, y detalla gastos con categorías o sobres".
Personalízalo según tus metas y personalidad. No hay un método universal.