Reúne todos los materiales necesarios: un apisonador, pala, bloques de cemento, cinta métrica, grava, mortero seco, agua, llana, nivel, escuadra de carpintero, abrazaderas metálicas, la rejilla de la parrilla y suficientes ladrillos refractarios.
Selecciona un lugar seguro para tu parrilla. El área del pozo debe medir aproximadamente 1,4 m² (0,9 m x 1,5 m o 3 ft x 5 ft). Mantén el entorno libre de vegetación y cualquier riesgo de incendio para garantizar la seguridad.
Marca el perímetro y excava un hoyo de 20 cm (8 pulgadas) de profundidad. Nivela el fondo con el apisonador. Remoja los ladrillos en agua previamente para evitar que absorban la humedad del mortero.
Coloca una capa de grava de 5 cm (2 pulgadas) en la excavación y nivélala con el apisonador para una base sólida y estable.
Mezcla el mortero seco con agua hasta obtener una consistencia workable. Extiende una capa de 5 cm (2 pulgadas) sobre la grava y alísala con la llana. Trabaja con rapidez para evitar que se seque.
Coloca los bloques de cemento en los bordes del mortero, dejando pequeños huecos para drenaje. Verifica el nivel y la perpendicularidad de las esquinas con las herramientas adecuadas.
Aplica mortero sobre los bloques y coloca los ladrillos en filas dobles para mayor resistencia. Limpia los excesos de mortero inmediatamente para un acabado profesional.
Aplica mortero en los lados y base de cada ladrillo individualmente con la llana, eliminando el sobrante tras colocarlos.
Continúa apilando ladrillos con mortero hasta alcanzar la altura deseada, comprobando nivel y esquinas regularmente.
Incorpora las abrazaderas metálicas en la capa superior de mortero húmedo, orientadas hacia el interior para soportar la rejilla. Al día siguiente, una vez fraguado el mortero, instala la rejilla. Para más ideas sobre barbacoas y parrillas, visita el canal BBQ & Grilling.