¿Alguna vez has comprado una sandía grande que explotó en tu cocina? No es común, pero cuando ocurre, genera dudas sobre la próxima compra. El verano evoca imágenes de sandías rojas, maduras y jugosas, perfectas para refrescar. Sin embargo, si comienzan a silbar, hacer espuma y explotar (¡KABLOOEY!), salpicando jugos podridos en tu picnic o cocina, la experiencia cambia drásticamente.
¿Puede una fruta ser tan impredecible? En general, la sandía es un snack ideal, como el Labrador de las frutas. Pero ocasionalmente, una mala sandía sorprende. No entres en pánico ni rechaces el Citrullus lanatus. Sé curioso: una sandía explosiva es una historia científica fascinante para compartir o grabar en video.
¿Qué causa que una sandía explote?
La opinión de Walter Reeves
Walter Reeves, gurú de la jardinería del sudeste de EE.UU. y conocido como The Georgia Gardener, explica que se debe a la fermentación. "La sandía está llena de azúcar y una bacteria u hongo entra, fermentando el interior. Puede deberse a un pinchazo en el transporte o a una infección de mancha bacteriana inadvertida", afirma en un email.
"La fermentación produce sustancias químicas con olores a alcohol, vinagre o floral, además de gas de dióxido de carbono que silba al escapar bajo presión", añade el experto, locutor, autor y columnista del Atlanta Journal-Constitution.
Imagina el efervescente sonido de una lata de refresco agitada. La mancha bacteriana afecta solo la cáscara desde semillas infectadas, pero grietas permiten entrada de otros microorganismos.
"Si hay una mancha pequeña, el interior suele estar bien. Si huele mal o está acuoso, no lo consumas", aconseja Reeves.
Las sandías superan el 90% de agua. Al explotar, "expulsan fluido violentamente", como una mini erupción volcánica. Factores genéticos influyen: cáscara fina + pulpa supersweet en días calurosos = ¡BOOM!
El gen explosivo de la sandía
¿Existe un "gen explosivo"? La Dra. Penelope Perkins-Veazie, fisióloga vegetal y profesora de horticultura en la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NCSU), confirma que se identificó en 1937. Provoca que la cáscara reviente al cortarla.
"Un pequeño corte abre la cáscara y la presión interna expulsa la pulpa", explica. En sandías triploides (sin semillas), polinizadores diploides con este gen producen frutos pequeños, fáciles de destruir sin afectar la cosecha principal.
Mark Twain la llamó "rey de las frutas por gracia de Dios". Pero Reeves describe el desastre como un "charco pegajoso y asqueroso". Twain quizás habría exclamado: "¡Qué demonios!".
Publicado originalmente: 2 de julio de 2020