Dicen que no siempre puedes fiarte de lo que lees en la prensa, pero ahora tampoco de lo que bebes en tu copa. Una empresa está produciendo vinos falsos en laboratorio que engañan incluso a los paladares más expertos.
Estos vinos sintéticos son creados por Integrated Beverage Group, fundada en 2015 en Denver por Ari Walker y Kevin Hicks. Su objetivo: replicar vinos premium a precios accesibles para minoristas. El proceso implica analizar químicamente las partículas de vinos originales, permitiendo a un equipo de maestros sumilleres y químicos recrear el sabor exacto. Compran vinos base económicos, los mezclan hasta lograr una similitud notable y los validan con catas expertas antes de embotellar.
Todo empezó con alimentos para bebés. En 2012, Kevin Hicks, próximo a ser padre, analizó muestras de productos orgánicos caros en laboratorio para encontrar alternativas asequibles. Según Wired, los altos costos le llevaron a crear Ellipse Analytics, invirtiendo millones en equipo y científicos. Inicialmente enfocada en análisis de productos como proteínas en polvo y protectores solares, la empresa evolucionó hacia el vino gracias a la idea de Walker.
Hoy, sus réplicas se venden en 49 estados de EE.UU., imitando con precisión sabores de iconos como Dom Pérignon o Chardonnay. Sin embargo, no pueden copiar vinos de viñedos únicos.
Hicks explica a Wired: "Nuestro éxito radica en la consistencia del sabor, año tras año, como Coca-Cola o la sopa Campbell's".
¿Nuestra opinión? Estamos intrigados, pero aún escépticos sobre si igualan la experiencia auténtica.
Artículo original de Phoebe Park. Más información en nuestro sitio hermano, Grazia.
Lee también: Cuánto dura realmente cada tipo de vino y cómo prolongar su vida útil.