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El cambio climático transforma los vinos franceses: oportunidades y desafíos

El cambio climático transforma los vinos franceses: oportunidades y desafíos El sol ilumina los viñedos sobre el pueblo de Viviers-sur-Artaut, en la región de Champagne, Francia. ¿Podría el calentamiento global alterar las variedades de uvas cultivadas allí?

¿Amenaza el cambio climático el fin de la milenaria industria vitivinícola francesa? Aunque los efectos no son catastróficos aún, un estudio publicado en Nature Climate Change revela que el cambio climático ya deja su marca en la producción de vinos franceses.

"La industria del vino está intrínsecamente ligada al cambio climático", afirma Benjamin Cook, autor principal del estudio, científico climático del Observatorio de la Tierra Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia y el Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA. "Elegimos Francia por sus registros vitivinícolas de hasta 400 años".

Para entender el estudio, es clave conocer la elaboración del vino. Factores como la variedad de uva, el suelo, el microclima y la elevación definen el terroir, concepto central en la viticultura.

En Francia, esto dio origen al sistema Appellation d'Origine Contrôlée (AOC) en 1935, actualizado a Appellation d'Origine Protégée (AOP) en 2012, que regula regiones y productos agrícolas como el vino.

En muchos terroirs franceses, las mejores cosechas se asocian a lluvias primaverales abundantes, veranos cálidos y sequías finales que aceleran la maduración de las uvas.

La viticultura es pilar económico: en 2014, Francia produjo 4.600 millones de litros de vino (un 12% más que en 2013), atrayendo a más de 10 millones de visitantes anuales a sus regiones vinícolas. No es casual que los franceses la consideren patrimonio sagrado.

Cook y su coautora, Elizabeth Wolkovich de Harvard, analizaron datos climáticos, temperaturas, precipitaciones, humedad del suelo y registros vitivinícolas desde el siglo XVII. "Las cosechas se adelantan en promedio 10 días", indica Cook. "Los vinos de mayor calidad se vinculan a fechas tempranas, tendencia que persiste".

En el siglo XX, Francia se calentó 1,5 °C y la tendencia continúa. Hasta los 80, las cosechas tempranas requerían sequías finales; ahora se logran sin ellas. "Es una señal clara del cambio climático", advierte Cook.

No todo es negativo: estos cambios han beneficiado muchos viñedos, pero hay límites. "Existe un umbral superior para cosechas demasiado tempranas", señala.

En 2003, una ola de calor récord forzó la cosecha más temprana histórica, pero la calidad fue pobre. "Escenarios como 2003 se repetirán con el cambio climático", prevé Cook.

El cambio climático transforma los vinos franceses: oportunidades y desafíos

¿Veremos viñedos franceses regando uvas? Es probable. ¿Borgoña sin Pinot Noir o Burdeos sin Cabernet? Posible. Un estudio de 2013 proyecta que para 2050, dos tercios de las regiones actuales podrían perder climas aptos para sus uvas.

Francia podría adaptarse cultivando variedades resistentes a calor y sequía. "Nuestro estudio confirma el impacto climático, que complicará el cultivo en ciertas zonas", concluye Cook.