La pasta puede integrarse en una dieta saludable y contribuir a la pérdida de peso, según un estudio publicado en *Nutrition and Diabetes*.
Muchos creen que para adelgazar hay que eliminar los "alimentos blancos" como el pan, el azúcar y la pasta. Sin embargo, este nuevo estudio sugiere que la pasta podría no merecer esa fama. Realizado por el Departamento de Epidemiología del Instituto Neuromed en Pozzilli, Italia, con 23.000 participantes de cohortes previas, analizó hábitos alimenticios y peso corporal.
Es importante mencionar que el estudio fue financiado por Barilla, líder en pastas, y el Ministerio de Desarrollo Económico de Italia, lo que podría influir en los resultados. Aun así, los datos muestran que el consumo de pasta no se asocia con aumento de peso. Al contrario: "Nuestros datos indican que disfrutar de la pasta según las necesidades individuales favorece un IMC saludable, menor circunferencia de cintura y mejor relación cintura-cadera", afirma el autor principal, George Pounis.
La clave está en el contexto: no se trata de porciones gigantes con salsas calóricas (como una lasaña de 640 calorías), sino de cantidades moderadas en una dieta mediterránea rica en aceite de oliva, tomates, verduras y pescado. Licia Iacoviello, jefa del Laboratorio de Epidemiología Molecular y Nutricional del Neuromed, recomienda para una dieta de 2.000 calorías una porción de unos 200 ml (aprox. 200 calorías).
Optar por pasta integral la hace aún mejor: aporta más fibra (23% de las necesidades diarias por taza vs. 9% de la blanca) y proteínas (16%), promoviendo saciedad y control calórico.
El consumo de pasta ha caído un 23% en EE.UU. y en Italia entre 2003-2013, pese a mitos sobre su efecto engordante. Este estudio invita a replantearlo.
*Publicado originalmente: 8 de julio de 2016*