Una vez que hayas elegido el tipo de pollo ideal para tu próxima receta, sigue estos consejos expertos para inspeccionar y comprar pollo de forma segura y confiable.
- Verifica el empaque en busca de la calificación de grado A del USDA; la mayoría de los pollos en supermercados están inspeccionados por el gobierno. Asegúrate de que el empaque esté intacto y sellado, con una fecha de caducidad clara que indique el último día de venta.
- Examina visual y olfativamente el pollo antes de comprarlo. La piel debe ser de color cremoso a amarillo intenso; la carne nunca debe parecer gris o pastosa. Si al abrir el paquete detectas un olor fuerte y desagradable, déjalo abierto unos minutos. A veces es oxidación inofensiva; si persiste, no lo uses y devuélvelo en su empaque original para un reembolso.
Tras la compra, sigue prácticas estrictas de almacenamiento y manipulación en casa para proteger la salud de tu familia con pautas de seguridad alimentaria probadas.
Almacenamiento Seguro del Pollo
El pollo crudo fresco se conserva en su empaque original hasta 2 días en la zona más fría del refrigerador (a menos de 4°C). Congélalo inmediatamente si no lo usarás pronto. Puedes congelarlo en su empaque hasta 2 meses; para periodos más largos, envuélvelo doblemente con papel congelador, film plástico o aluminio.
Llena tu congelador con pechugas y muslos deshuesados y sin piel para ahorrar tiempo. Porciona en cantidades para una comida, empaqueta al vacío o herméticamente. Descongelan rápido y evitan sobras.
El empaque hermético es clave para congelar con éxito. Para pollos enteros, retira, enjuaga y seca las menudencias (si las hay). Elimina grasa exceso. Envuelve bien pollo y menudencias por separado en materiales resistentes al congelador, etiqueta con fecha y congela.
Descongela siempre en el refrigerador para seguridad óptima. Tiempos aproximados: 24 horas para un pollo entero de 2,3 kg; 5 horas por kg para piezas. Nunca en la encimera, ya que fomenta bacterias.
Manejo Seguro del Pollo
Limpia todo lo que toque pollo crudo. Enjuágalo y sécalo con papel absorbente antes de cocinar; lava tablas, cuchillos con agua jabonosa caliente y frota bien las manos antes y después.
¿Por qué? El pollo crudo puede contener salmonela. Si se transfiere a superficies, utensilios o manos, contamina otros alimentos o el pollo cocido, causando intoxicaciones. Un manejo higiénico y cocción completa lo previenen.
Cocina el pollo completamente antes de consumir. Nunca lo cocines a medias y guardes para terminar después; promueve bacterias.
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