Los alimentos simbólicos forman parte esencial de las celebraciones del Año Nuevo Chino, la festividad más importante del calendario lunar chino. La cena de Nochevieja inicia las festividades con albóndigas hervidas, que representan la unión familiar.
Varios mariscos, como las ostras, son protagonistas en las comidas familiares de Nochevieja, simbolizando la llegada de todas las bendiciones y cosas buenas de la vida.
El Día del Año Nuevo Chino, semillas como las de loto aparecen en diversos platos, evocando el deseo de tener muchos hijos y una familia numerosa.
Las algas musgo negro, conocidas como algas de pelo, son imprescindibles en muchas mesas del Año Nuevo Chino por su simbolismo de riqueza y buena fortuna. Ideales para sopas, platos vegetarianos o como guarnición.
Los brotes de bambú, rebanados y cocinados como ingrediente vegetal, representan la prosperidad y el deseo de que todo salga a la perfección.
Los rollos de huevo, populares aperitivos fritos rellenos de cerdo y verduras, llegan a la mesa del Año Nuevo Chino simbolizando riqueza, por su parecido a lingotes de oro.
La cuajada de frijoles secos destaca en las celebraciones por representar la felicidad. Recuerda optar por la versión seca: el tofu fresco blanco augura desgracia en la tradición china.
El pato encarna la fidelidad. Servido entero el Día de Año Nuevo, al igual que el pollo o el pescado, evita cortarlo para no simbolizar rupturas familiares.
Las cebolletas con ajo, o puerros chinos, con su intenso sabor, simbolizan una larga vida.
El séptimo día, conocido como el 'cumpleaños de todos los humanos', se celebran con fideos que representan la longevidad.
El pomelo, cítrico similar al pomelo, evoca abundancia y prosperidad; es un regalo habitual para visitas familiares durante el Año Nuevo Chino.
Los cacahuetes son un refrigerio sencillo y significativo para invitados, simbolizando longevidad en la cultura china.
Las naranjas representan riqueza y felicidad abundante. Ofrécelas enteras e intactas al visitar seres queridos durante las fiestas.
El pastel de raíz de taro, elaborado con taro, champiñones y cerdo, es una delicia tradicional cuyo sabor dulce augura una vida próspera y feliz.