El azúcar y la sal impactan nuestra dieta actual por el fácil exceso en su consumo. Sin embargo, en la evolución humana, el gusto por lo dulce y salado actuaba como guía de supervivencia, señalando alimentos nutritivos y seguros.
¿Por qué unas personas prefieren un sabor sobre otro? La respuesta radica en la herencia genética: salvo gemelos idénticos, cada uno hereda una combinación única de genes que influye en la sensibilidad gustativa y el número de papilas. El entorno también juega un rol clave.
Exploremos cómo la naturaleza moldea nuestra preferencia por lo dulce.
Contenido- Dulce placer
- Personajes salados
- Conciencia ambiental
Dulce placer
Algunas personas nacen con una inclinación natural por lo dulce. Este antojo guía a los bebés hacia alimentos energéticos esenciales. La percepción del dulzor está ligada a un fragmento específico de ADN en las células receptoras de la lengua e intestinos. Estudios con ratones genéticamente modificados para tener papilas "humanas" confirman esta preferencia innata por los dulces.
Sin embargo, quienes tienen un umbral alto de azúcar presentan baja sensibilidad al dulzor. Estos "no catadores" poseen solo un tercio de papilas gustativas comparado con los "supercatadores", requiriendo más azúcar para la misma satisfacción.
Personajes salados
Si ansías sal, podría deberse a una deficiencia de sodio. Incluso las hormigas priorizan la sal en entornos escasos, según estudios, reconociendo su esencialidad para la vida.
En humanos, la sal realza sabores y enmascara la amargura. Los supercatadores, más sensibles a todos los gustos, suelen antojarse sal. Además, bebés prematuros con bajos niveles de sodio al nacer tienden a buscarla en la adultez.
Conciencia ambiental
Lo que comiste en la infancia moldea tus gustos actuales. La dieta materna durante el embarazo o lactancia influye en las preferencias del bebé por dulce o salado. Posteriormente, exposiciones positivas refuerzan gustos: antojos reconfortantes a menudo responden a necesidades emocionales.
Por ejemplo, el chocolate contiene triptófano para producir serotonina, elevando el ánimo, aunque la soja lo tenga en mayor cantidad, pero sin el mismo atractivo emocional.
Fuentes
- Mennella, Julia A. y Gary K. Beauchamp. "Comprender el origen de las preferencias gustativas". Sentidos químicos. Oxford University Press: 2005. (29 de julio de 2010) https://chemse.oxfordjournals.org/cgi/reprint/30/suppl_1/i242
- Msnbc.com "¿Naciste con gusto por la sal?" 29 de enero de 2007. (6 de agosto de 2010) https://www.msnbc.com/id/16877100/
- Institutos Nacionales de Salud. "¿Qué tan sensible a lo dulce eres?" 17 de julio de 2009. (3 de agosto de 2010) https://www.nidcd.nih.gov/news/releases/09/07_17_09.htm
- Neiman, Peter. "Preferencias de sabor". Niños Saludables. (4 de agosto de 2010) https://www.healthykids.ca/secure/articles/taste-preferences.html
- Pressman, Peter y Roger Clemons. "¿Son los antojos de comida la forma en que el cuerpo nos dice que nos faltan ciertos nutrientes?" Científico americano. 23 de mayo de 2005. (5 de agosto de 2010) https://www.scientificamerican.com/article.cfm?id=are-food-cravings-the-bod
- Sanders, Roberto. "Las hormigas del interior prefieren los bocadillos salados a los dulces". Noticias de la Universidad de California en Berkeley. 27 de octubre de 2008. (4 de agosto de 2010) https://Berkley.edu/news/media/releases/2008/10/27_salt.shtml