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¿Enero seco lleva a un febrero de excesos? Lo que revelan los estudios científicos

¿Enero seco lleva a un febrero de excesos? Lo que revelan los estudios científicos Participar en un Enero Seco es una excelente forma de evaluar el consumo de alcohol y reducirlo a largo plazo.

Es un nuevo año, y millones de personas renuncian al alcohol con la esperanza de que un "Enero Seco" les proporcione la desintoxicación postvacacional necesaria para empezar la década con buen pie.

Esta necesidad de detox no sorprende: el estadounidense promedio duplica su ingesta de alcohol durante las fiestas, pasando de cuatro a ocho vasos semanales, según un estudio de Morning Recovery, empresa especializada en suplementos para la recuperación postconsumo.

La pandemia de COVID-19 pudo elevar aún más estas cifras. Un estudio de abril de 2021 en Preventative Medicine, con 5.850 participantes, mostró un aumento del 29% en el consumo desde el inicio de la crisis. Nielsen reportó un incremento del 54% en ventas de alcohol la semana del 21 de marzo de 2020 respecto al año anterior, y un 262% en licores online desde 2019. Aunque las ventas de 2021 bajaron de los picos de 2020, se acercan a niveles prepandemia.

Aun así, el consumo general ha aumentado, impulsando desafíos como el Enero Seco. Pero ¿qué pasa el 1 de febrero, cuando el mueble bar se libera?

¿Funciona realmente el Enero Seco?

Los nutricionistas suelen recomendar moderación en lugar de abstinencias drásticas, pero con el alcohol, el "pavo frío" parece efectivo. Un estudio de la Universidad de Sussex (2018) halló que el Enero Seco no deriva en un "febrero húmedo". Al contrario, los participantes bebieron menos en febrero y el resto del año.

Dirigido por el Dr. Richard de Visser, psicólogo de Sussex, el análisis de más de 800 participantes mostró: frecuencia de consumo de 4,3 a 3,3 veces semanales; unidades por ocasión de 8,6 a 7,1; y episodios de ebriedad de 3,4 a 2,1 mensuales. Incluso con resbalones, el consumo neto disminuyó.

Alcohol Change UK, organización sin fines de lucro experta en riesgos alcohólicos, explica que los participantes descubren no necesitar alcohol, convirtiendo la bebida en una opción consciente, no automática. El Enero Seco actúa como entrenamiento para socializar sin alcohol.

Resultados comprobados y testimonios

Como escéptico inicial del Enero Seco, estos datos me sorprendieron. ¿Pueden 31 días sin alcohol cambiar hábitos vitalicios? Consulté a varios participantes: la respuesta fue un sí rotundo.

Megan Luchsinger, de Ohio y ex bebedora ocasional, abandonó el alcohol tras su Enero Seco de 2019. "No lo extraño en absoluto. Un mes es más duro que dejarlo para siempre, por la tentación de febrero", relata por email.

Chris Roderer, entusiasta del fitness en Ohio, usa el Enero Seco para reequilibrarse postnavidad. Con múltiples ediciones, nota: "Dos bebidas afectan al día siguiente. Abre los ojos a lo bien que se siente uno sin alcohol".

Estas mejoras no son placebo. Reducir alcohol mejora sueño y concentración, según un estudio de 2015 en Alcoholism: Clinical & Experimental Research, que detalla cómo interfiere en ondas delta del sueño, afectando el rendimiento diurno.

Otros estudios vinculan el exceso con antojos de azúcar, sobreingesta y piel seca. La Universidad de Sussex reportó en participantes más energía, pérdida de peso, mejor sueño y foco.

Prueba el Enero Seco: es improbable un atracón en febrero y probable una reducción anual.

Publicado originalmente el 14 de enero de 2020.