La anemia por deficiencia de hierro es un problema más común y grave de lo que parece. Según expertos, es la forma más frecuente de deficiencia nutricional a nivel mundial y el tipo principal de anemia, una condición en la que el cuerpo no produce suficientes glóbulos rojos saludables, de acuerdo con la Oficina de Salud de la Mujer.
El hierro es esencial para formar glóbulos rojos y transportar oxígeno a los tejidos. Los Institutos Nacionales de Salud recomiendan 18 mg diarios para mujeres de 19 a 50 años, y 8 mg para mayores de 51. Alimentos como aves, pescado y legumbres ayudan a alcanzar estas cantidades.
Los vegetarianos, personas con enfermedad de Crohn, celiaquía o embarazadas (que necesitan 27 mg/día) enfrentan mayores riesgos. La deficiencia grave puede llevar a problemas cardíacos. El Instituto Nacional del Corazón, Pulmones y Sangre indica que se puede detectar tempranamente.
Síntomas comunes de la anemia por deficiencia de hierro
- Fatiga
- Dolor en el pecho
- Mareos
- Dolor de cabeza
- Debilidad
- Latidos cardíacos irregulares
- Falta de aliento
- Dificultades para concentrarse
- Síndrome de piernas inquietas
- Frío en manos y pies
- Pica (antojo de sustancias no comestibles)
No todos experimentan síntomas, sobre todo en casos leves. Consulta a un médico para un análisis de sangre u otros pruebas, según MedlinePlus. El tratamiento incluye dieta, suplementos o, en casos graves, transfusiones, per la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Prevenir es clave para adultos sanos.
Cómo prevenir la anemia por deficiencia de hierro
- Consume alimentos ricos en hierro: Pollo, pavo, pescado, hígado, soja, lentejas, guisantes, frijoles, garbanzos y pan integral.
- Acompáñalos con vitamina C para mejor absorción: Naranjas, pomelos, kiwis, fresas, brócoli y tomates.
- Evalúa suplementos con tu médico: Ideal si estás en riesgo, para evitar complicaciones a largo plazo.
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