
Todos conocemos la importancia del desayuno como la comida principal del día, pero un nuevo estudio ofrece una razón científica adicional para no saltárselo.
Según un comunicado de la Endocrine Society, una comunidad global de médicos e investigadores, "comer un desayuno abundante en lugar de una cena copiosa puede prevenir la obesidad y los niveles altos de azúcar en sangre". Esta conclusión, publicada en el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, podría transformar tus hábitos alimenticios diarios.
Los investigadores analizaron a participantes que consumían desayunos o cenas más calóricos para evaluar la termogénesis inducida por la dieta (DIT), es decir, la eficiencia del metabolismo para quemar esas calorías.
"Nuestros resultados demuestran que una comida ingerida en el desayuno, independientemente de sus calorías, genera el doble de termogénesis inducida por la dieta que la misma comida consumida en la cena", explica la autora principal, Juliane Richter, MSc, PhD, de la Universidad de Lübeck, Alemania. "Este descubrimiento resalta la importancia de un desayuno nutritivo y suficiente para todos".
En resumen, un desayuno más grande puede duplicar la quema de calorías diarias. Aunque asumimos que esto se debe a nuestra mayor actividad diurna, este estudio subraya cómo las comidas matutinas activan el metabolismo corporal.
"Recomendamos a pacientes con obesidad y personas sanas priorizar un desayuno abundante sobre una cena pesada para reducir peso y prevenir trastornos metabólicos", concluye la Dra. Richter. Si bien el estudio es preliminar y requiere más investigaciones, ofrece valiosos insights, especialmente para practicantes del ayuno intermitente. Para la mayoría, basta con reducir el tamaño de la cena.