Al preparar la cena familiar, el pescado puede generar opiniones divididas debido a su característico olor. Ya sea tilapia suave o salmón más intenso, ese aroma puede disuadir incluso a los más apetitosos antes de probar bocado.
Afortunadamente, existen métodos probados para reducir el sabor y olor a pescado. Primero, verifica la frescura: si ha estado más de dos días en el refrigerador, luce blanda, viscosa o huele fuerte, deséchalo. El culpable es la trimetilamina (TMA), un compuesto que se intensifica con el tiempo. El pescado recién capturado siempre sabe mejor.
Para quienes compramos en supermercados, elige el más fresco posible. Aunque la TMA ya actúa, puedes controlarla. Harold McGee, experto en ciencia de los alimentos y autor de Sobre la comida y la cocina: la ciencia y la tradición de la buena cocina ($21.56 en Amazon), recomienda enjuagar el pescado con agua fría para eliminar grasas oxidadas, bacterias y TMA superficial. En entrevista con Discover, sugiere cocinar con ácidos como limón, vinagre o tomate para neutralizar el aroma.
En Ciencia de la cocina: cómo desbloquear el sabor en 50 de nuestros ingredientes favoritos ($22.35 en Amazon), proponen remojar el pescado en leche 20 minutos para extraer compuestos olorosos y lograr un sabor más fresco.
Prueba estos trucos con nuestras recetas favoritas de pescado. ¡A cocinar!
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