El reconocido chef Curtis Stone ha generado debate entre padres con sus consejos controvertidos sobre niños quisquillosos. Algunos apoyan su enfoque firme, mientras otros argumentan que ignora la complejidad real de este comportamiento. Sin embargo, negar la comida a adultos selectivos no es una solución viable.
Michelle, de 37 años, siempre ha sido selectiva con la comida y evita cualquier alimento que perciba como "empapado". "He vivido situaciones sociales incómodas, como rechazar la cena de un amigo. Recientemente, ante rosbif, puré de papas y guisantes, solo lo moví en el plato", explica. "Prefiero pasar hambre antes que comer algo desagradable".
Claire describe a su novio de 25 años como igual de selectivo: "No come vegetales ni nada no procesado; solo fideos instantáneos y alimentos muy salados". Para ella, esto complica la vida diaria, pero forzarlo no resuelve el problema.
La nutricionista Virginia Thomas confirma que los adultos selectivos con la comida representan un desafío común. "Todos conocemos a alguien que dice 'No como...' en una cena", señala. En algunos casos, esto puede vincularse a trastornos alimentarios.
"Puede originarse en TOC, problemas digestivos donde ciertos alimentos causan malestar, o hábitos infantiles que persisten en la adultez, afectando relaciones", detalla Thomas.
¿Cómo abordarlo? Thomas recomienda exposición gradual: "Tarda de 7 a 15 exposiciones para aceptar un alimento". Ocultar vegetales (como remolacha en pastel o coliflor en puré) ofrece soluciones temporales, pero no resuelve la raíz, ya que la persona no lo sabe.
En casos de aversiones por experiencias negativas (como vómitos asociados a un alimento), la terapia puede ayudar, sugiere la experta.
Los no selectivos podrían verlo como un 'problema menor', pero muchos afectados lo consideran una condición psicológica seria.
Picky Eating Adults Support (PEAS) ofrece apoyo en línea para quienes tienen 'gustos diferentes'. Su fundadora, Amber, busca normalizarlo: "Miles comparten tu experiencia. Aquí no hay juicios; únete y siéntete respaldado".
Julie, de 50 años, halló alivio en PEAS: "Mi familia ahora me apoya más, aunque persisten comentarios ocasionales. Me siento aceptada".
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