La demanda de leches vegetales a base de frutos secos no para de crecer. Están libres de aditivos nocivos como las hormonas presentes en la leche de vaca tradicional, son ideales para intolerantes a la lactosa y ofrecen nutrientes que la leche convencional no proporciona. ¡Y lo mejor: puedes prepararlas fácilmente en casa!
Aunque las versiones comerciales son prácticas, muchas contienen azúcares añadidos y espesantes artificiales, además de un precio elevado. Hacer tu propia leche de nueces es sencillo, económico y perfecto para una alimentación limpia. Solo necesitas nueces y agua filtrada.
Opta siempre por alimentos integrales frente a procesados con aditivos. Prueba con almendras, anacardos o piñones de tu despensa: son deliciosos y estudios muestran que las nueces ayudan a perder peso y previenen enfermedades como el Alzheimer y la diabetes.
Ingredientes: 1 taza de nueces favoritas, 4-6 tazas de agua filtrada, licuadora y bolsa para leche o muselina. Remoja las nueces: 8-12 horas para almendras, piñones, macadamia, cacahuetes y avellanas; 4 horas para pecanas y nueces; 2 horas para anacardos.
Licuada las nueces con el agua 1-2 minutos hasta obtener una mezcla suave. Añade vainilla, cacao o dátiles para saborizar. Cuela con la bolsa o muselina sobre un bol, exprimiendo bien. Tip: Seca la pulpa para usarla como harina en repostería.
Almacena en un recipiente hermético en el frigorífico por 3-5 días. ¡Perfecta para batidos veraniegos saludables!
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