EsHowto >> Entretenido >> Gastrónomo

¿Es la sal marina realmente baja en sodio? Mitos y verdades científicas

¿Es la sal marina realmente baja en sodio? Mitos y verdades científicas La sal marina es la favorita de los gourmets, pero ¿la recomendaría tu médico? Explora las diferencias reales con la sal de mesa.

Recientemente, la sal marina ha conquistado los estantes de las tiendas como un fenómeno imparable. Su popularidad crece gracias a la idea de que contiene menos sodio que la sal de mesa convencional. Técnicamente, es cierto, pero la diferencia es mínima (menos del 2%, o sea, 0,02 en sodio puro). No deseches aún tu salero por cristales marinos.

Aunque algunas campañas publicitarias lo sugieren, un sodio ligeramente inferior no cambia drásticamente la ecuación. Aun así, la sal marina puede ser una opción más saludable y ayudar a controlar la ingesta de sodio.

La sal, ya sea marina o de mesa, surge de la unión del sodio (Na), un metal altamente reactivo que arde al contacto con el agua, y el cloro (Cl), un gas tóxico famoso por el olor de las piscinas. Juntos forman NaCl: 40% sodio y 60% cloro.

El sodio es esencial como electrolito y mineral: transporta oxígeno, nutrientes e impulsos nerviosos, y es clave para el movimiento muscular, incluido el latido del corazón. El cloro apoya la respiración y la digestión. Sin ellos, no sobreviviríamos.

Sin embargo, un exceso de sodio eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares, hepáticas, renales e hipertensión. La sal de mesa, principal fuente de sodio (junto a procesados), ha ganado mala fama con razón.

La sal de mesa se extrae de minas subterráneas, se muele fino y alcanza 99-99,9% de NaCl (40% sodio). Incluye aditivos (0,01-0,1%):

  • Yoduro de potasio: Previene deficiencias de yodo y problemas tiroideos (sal yodada).
  • Dextrosa: Estabiliza el yoduro.
  • Azúcar: Aporta dulzor.
  • Ferrocianuro de sodio: Antiaglomerante.
  • Ferrocianuro férrico: Antiaglomerante (aprobado en trazas por la FDA, pese a ser tóxico en altas dosis).

La sal marina, evaporada del océano, es gruesa, sin refinar y contiene 98-99% NaCl (39% sodio). Sus 'extras' son minerales naturales como magnesio, azufre o yodo, no aditivos químicos.

Estos minerales potencian el sabor y aportan beneficios leves, impulsando su fama. El mito del 'menos sodio' es exagerado, pero sus cristales grandes son más intensos: usa menos cantidad y reduce sodio total, beneficiando la presión arterial.