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Historia de la ingeniería genética en alimentos: ¿Desde cuándo existe realmente?

Historia de la ingeniería genética en alimentos: ¿Desde cuándo existe realmente? Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que los organismos genéticamente modificados (OGM) son seguros para el consumo humano, siguen generando controversia por preocupaciones sobre salud, medio ambiente y prácticas corporativas.

Si somos estrictos, la ingeniería genética de alimentos data de miles de años atrás. Ante el debate actual sobre cultivos transgénicos, olvidamos que nuestros ancestros modificaban genomas vegetales mediante cruzamientos y selección selectiva para obtener plantas más grandes, sabrosas y productivas, sin usar pistolas genéticas modernas para insertar genes directamente en las células.

La ingeniería genética contemporánea, con cultivos resistentes a pesticidas y enriquecidos con vitaminas, surgió en la década de 1970. Biólogos de la Universidad de Stanford lograron transferir genes entre bacterias, sentando bases en avances previos como la recombinación de ADN, la clonación y el descubrimiento de la estructura de doble hélice del ADN. La biotecnología agrícola explotó en los 70 y 80. China lanzó el primer cultivo GM comercial: tabaco resistente a virus en 1988.

Los primeros OGM se enfocaron en resistencia viral. En 1992, la FDA de EE.UU. confirmó la seguridad de los transgénicos, eximiéndolos de regulaciones especiales. Ese año, el tomate Flavr Savr, con mayor vida útil, fue el primero aprobado para venta, aunque fracasó por costos altos. El enfoque viró a tolerancia a herbicidas e insecticidas, impulsando el mercado. Hoy, muchas semillas se diseñan para pesticidas específicos.

A pesar de la aprobación de la OMS, persisten dudas: riesgos ocultos, impactos ambientales y desconfianza corporativa. Europa resiste más, pero en EE.UU., el 70% de alimentos procesados contienen OGM (Scientific American). Beneficios claros: rendimientos de maíz, soja y algodón subieron 20-30%; usan menos agua y pesticidas, bajando precios. En países en desarrollo, destacan innovaciones como el «arroz dorado», rico en vitamina A esencial.