En Nueva York, manzanas, plátanos, fresas y otros alimentos en perfecto estado terminan en la basura. En 2015, 42,2 millones de estadounidenses enfrentaban inseguridad alimentaria, mientras que el país desecha casi el 40% de su suministro de alimentos. Esto genera un gasto anual de 218.000 millones de dólares en producción, procesamiento y transporte de comida que nunca se consume. Aunque es evidente que podría alimentar a millones, un estudio reciente calculó su valor nutricional.
Investigadores de la Universidad Johns Hopkins determinaron que recuperar todo el desperdicio alimentario en EE.UU. cubriría el 84% de las necesidades calóricas diarias (2.000 calorías) de los adultos, además de nutrientes esenciales como fibra dietética, calcio, potasio, magnesio y vitaminas A y D. Publicado en la edición de mayo de 2017 del Journal of Nutrition and Dietetics, el estudio revela que se pierden calorías vitales y micronutrientes clave, especialmente en frutas, verduras y mariscos, los más frecuentemente descartados.
"Estamos desechando nutrientes esenciales para nuestra salud", explica Roni A. Neff, coautora del estudio y profesora asistente en Johns Hopkins, vía email. "La población tiene deficiencias en hierro, fibra, vitamina D y calcio, y este desperdicio agrava el problema".
Alimentos desperdiciados, nutrientes perdidos
Por ejemplo, la fibra dietética, clave para limpiar el tracto digestivo, es insuficiente en la mayoría de las dietas. Sin embargo, el desperdicio podría cubrir las necesidades diarias de 74 millones de mujeres o 48 millones de hombres.
El estudio no vincula directamente el desperdicio con deficiencias, pero Neff indica que "reducirlo mejoraría la ingesta nutricional, especialmente en frutas y verduras para usuarios de bancos de alimentos".
Los alimentos desechados por consumidores y minoristas aportan, en promedio, 1.216 kcal, 146,4 g de carbohidratos, 32,8 g de proteínas, 286,1 mg de calcio y 308,3 µg de vitamina A por día.
"Es una llamada de atención: desperdiciamos dinero y comida valiosa", afirma Neff.
El impacto es amplio: Feeding America estima 72.000 millones de libras (32 millones de kg) perdidas en producción y distribución; hogares, 54.000 millones de libras (24 millones de kg); minoristas y restaurantes, 52.000 millones (23 millones de kg); y granjas, 20.000 millones (9 millones de kg) de frutas y verduras. El 21% del espacio en vertederos de EE.UU. es comida desperdiciada.
Es hora de cambiar
Las causas incluyen pérdidas en toda la cadena: producción, manejo, almacenamiento y distribución. Consumidores preparan exceso, minoristas desechan por estética o fechas, y granjeros rechazan productos "imperfectos".
En 2015, USDA y EPA fijaron reducir el desperdicio un 50% para 2030. Iniciativas como las de la Clínica de Políticas Alimentarias de Harvard proponen educación, estandarización de fechas de caducidad y campañas nacionales. Recuperar el 30% podría acabar con la inseguridad alimentaria.