Poutine, papas fritas cubiertas con salsa marrón y cuajada de queso fresco, servida en Le Champlain, en la ciudad de Quebec, Canadá. Considerada el "plato nacional de Canadá", la poutine no es precisamente saludable, pero ofrece unas 740 calorías y 41 gramos de grasa por porción, ideales para combatir el frío de Montreal en enero. Esta combinación de papas fritas, salsa básica y cuajada fresca —conocida como "squeakies" por los canadienses— se clasifica fácilmente como "papas fritas extremas".
"Es comida 'atrévete a probarla'", explica Hugh Acheson, chef canadiense, escritor, restaurador galardonado con el premio James Beard (propietario de restaurantes en Atlanta y Athens, Georgia) y juez en "Top Chef" de Bravo. "Sabe deliciosa, pero no es buena para la salud, eso es seguro".
Aunque se asocia con todo Canadá, la poutine es originaria de Quebec. Surgió en la década de 1950 y para los 80 ya se servía en cadenas como McDonald's y Burger King en la provincia, pero no en Ontario.
"La cocina de Quebec es altamente calórica y rica", añade Acheson. "En Montreal, en pleno invierno con -30°C, los food trucks emanan vapor friendo papas para poutine. Es perfecta en ese clima, pero no la necesitas donde no hace tanto frío".
Los Orígenes de la Poutine
A pesar de su fama global —desde Miami hasta Bangkok—, los orígenes de estas papas legendarias siguen en disputa en Quebec.
Drummondville reivindica a Jean-Paul Roy, dueño de Le Roy Jucep, donde clientes añadían cuajada a papas con salsa.
En Warwick, atribuyen el invento a Fernand Lachance del Lutin Qui Rit: un camionero pidió mezclar cuajada, papas y salsa en una bolsa. Lachance exclamó: "Ça va faire une maudite poutine" —"Va a ser un maldito desastre".
Sea como sea, estas anécdotas resaltan la innovación accidental en la gastronomía. "Probablemente surgió por casualidad", dice Todd Ginsberg, chef y propietario de The General Muir en Atlanta, donde la poutine es un éxito. "Un cliente pidió cuajada y salsa sobre papas. Como la ensalada César o el Bloody Mary, los chefs escuchan ideas geniales de los clientes".
Orgullo Quebequés
Los nativos de Quebec ven con recelo su popularidad mundial. "La fama de la poutine revela problemas gastronómicos", opina Acheson, criado en Ottawa. "Añaden corned beef o foie gras, cuando es comida simple, como un hot dog callejero. No necesita adornos".
Aun así, admite su sesgo: "Preparé cordero korma sin pisar India, pero la poutine me evoca mi origen. Es comida chatarra reconfortante que toca el corazón".