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Diferencia entre burrata y mozzarella: elaboración, historia y usos

Diferencia entre burrata y mozzarella: elaboración, historia y usos La burrata parece similar a la mozzarella por fuera, pero su interior cremoso la distingue por completo.

Ambos son quesos italianos frescos de leche de vaca, suaves al tacto. Sin embargo, la burrata esconde un corazón de stracciatella lechosa y cremosa, lo que la hace única.

Esta distinción radica en su proceso de elaboración, explica Marissa Mullen, autora de libros de cocina y fundadora de That Cheese Plate. "El método para producir mozzarella y burrata difiere ligeramente", indica Mullen. "La mozzarella se elabora mediante 'pasta filata': se calienta la cuajada, se estira en agua caliente o suero y se moldea en bolas pequeñas".

La burrata, en cambio, es un queso dentro de otro: stracciatella cremosa envuelta en una capa de mozzarella. "Se usa mozzarella estirada para formar una bolsita que se rellena con crema fresca y cuajada", detalla Mullen. "Por eso, la burrata resulta mucho más rica y cremosa que la mozzarella tradicional".

La burrata: un queso relativamente nuevo

Aunque una versión más cremosa de la mozzarella suena irresistible, la burrata es más reciente que su par. Según La Cucina Italiana, la mozzarella data del siglo XII, convirtiéndose en un básico en Campania, sur de Italia.

La burrata surgió en 1956 en Puglia, gracias a una nevada que complicó el transporte de lácteos en la finca Piana Padula. Lorenzo Bianchino reutilizó la cuajada de mozzarella para envolver crema y queso, creando este deleite.

Diferencia entre burrata y mozzarella: elaboración, historia y usos Un artesano quesero prepara burrata añadiendo nata fresca y cuajada, envolviéndola en mozzarella.

Cómo disfrutar la burrata

Aunque se pueden combinar con platos similares como embutidos italianos, la burrata no es solo una mozzarella más cremosa.

"Su textura mantecosa marida perfectamente con crostini o pan fresco", aconseja Mullen. "Añade aceite de oliva o vinagre balsámico para realzar su cremosidad interna. Como queso fresco, combina con tomates, aceitunas, higos o melocotones".

La burrata eleva platos de mozzarella, pero ojo a la textura: no se desmenuza, es más líquida y cremosa. "Úsala en pizzas, ensaladas o sándwiches si buscas indulgencia", sugiere Mullen.

Información nutricional de la burrata

Su cremosidad la hace calórica: 28 g aportan unas 100 kcal (menos que cheddar, 113 kcal). El 78% son grasas, con 4 g saturadas (20% IDR).

Modera su consumo, pero ofrece beneficios: 15% del calcio diario y 4% de vitamina A por porción.