Si buscas una dieta saludable, no descartes las papas. Aunque cargadas de carbohidratos y evitadas en dietas como la cetogénica, un estudio de 2020 de la Universidad Estatal de Pensilvania revela que las papas pueden integrarse perfectamente y superar a otros carbohidratos refinados en beneficios nutricionales.
Los investigadores reclutaron a 50 adultos sanos y midieron su presión arterial, colesterol e insulina al inicio. Los participantes sustituyeron una guarnición diaria habitual por papas (blancas, rojas o amarillas) o granos refinados (pasta blanca o arroz), preparados en el Centro de Estudios de Dieta Metabólica de Penn State. Ambas opciones aportaban 200 calorías y la misma cantidad de carbohidratos para una comparación justa.
Durante un mes, cada grupo consumió una guarnición, seguido de un descanso de dos semanas, y luego probaron la alternativa. Se evaluaron colesterol, glucosa en ayunas, presión arterial, peso y pulso al inicio y final de cada fase.
Los resultados indicaron que las papas no afectaron negativamente el colesterol, glucosa, insulina u otros marcadores cardiometabólicos en comparación con los granos refinados. Sin embargo, su consumo elevó significativamente los niveles de potasio y fibra, mejorando la calidad general de la dieta.
Una dieta de alta calidad prioriza nutrientes esenciales. A diferencia de los granos refinados, que impactan negativamente la salud, el potasio y la fibra son clave para múltiples funciones corporales.
El potasio regula el equilibrio hídrico, apoya contracciones musculares, señales nerviosas y salud ósea. Una ingesta adecuada reduce retención de líquidos, hipertensión, riesgo de ictus, cálculos renales y osteoporosis.
La fibra previene el estreñimiento, nutre bacterias intestinales beneficiosas para una microbiota óptima, y modera la absorción de azúcares y grasas, controlando glucosa y colesterol en sangre.