Al observar las bolsas o frascos de canela, surge la pregunta: "¿De dónde proviene esta especia?" Antigua y valiosa, la canela ha sido causa de guerras y codiciada durante milenios. Su uso se remonta a más de 4.000 años, aunque es probable que se disfrutara aún antes. Descubre la fascinante historia de esta especia milagrosa.
¿De dónde viene la canela?
La canela auténtica procede de la corteza del árbol Cinnamomum verum (anteriormente Cinnamomum zeylanicum), originario de Sri Lanka (antigua Ceilán). Hoy se cultiva en regiones tropicales como Java, Birmania, Borneo y América del Sur. La mayoría de la "canela" comercial es una mezcla con casia, un pariente de sabor más intenso y adecuado para el gusto moderno.
Historia de la valiosa canela
La primera mención escrita data de documentos chinos del 2800 a.C. Los antiguos egipcios la usaban en embalsamamientos y en vinos medicinales contra la tos. En la Roma antigua, Plinio el Viejo la valoraba 15 veces más que la plata. El emperador Nerón quemó una reserva anual para expiar la muerte de su esposa. Estos ejemplos ilustran su inmenso valor histórico.
Guerras por la canela
En el siglo XVII, los holandeses guerrearon contra los portugueses por el control de Ceilán, principal productor mundial. Luego, sobornaron a un rey indio para destruir plantaciones y mantener su monopolio. Francia e Inglaterra acabaron con él al tomar Ceilán. En el siglo XIX, su cultivo en Indonesia y América del Sur la democratizó.
Tipos de canela
En supermercados, la canela puede ser pura o mezclada con casia, de sabor más fuerte. Los palitos suelen ser de canela pura; el polvo, a menudo mixto o casia. Ambas realzan postres y platos, aunque la casia es ideal para cocciones largas.
Usos culinarios
Elige palitos para infusiones como sidra o ponche, o polvo para hornear. Sigue las recetas o ralla ramas frescas para un aroma óptimo.
Beneficios para la salud
Estudios del Departamento de Agricultura de EE.UU. sugieren que la canela reduce glucosa en diabéticos tipo 2, triglicéridos y colesterol LDL. Podría ser un aliado natural invaluable, respaldado por la ciencia.