Los vinos con cuerpo destacan por su sabor rico, complejo y pleno, que llena la boca con una textura sustanciosa.
"Cuerpo" se refiere a la sensación de peso o textura que deja el vino en la boca, resultado de una combinación de factores como el alcohol, el extracto seco, el glicerol y los ácidos.
En contraste con los vinos ligeros y acuosos, los de cuerpo medio ocupan un punto intermedio. Tanto tintos como blancos pueden tener cuerpo pleno: los blancos secos envejecidos en madera, como el Chardonnay o Sauvignon Blanc, son ejemplos clásicos. Entre los tintos, destacan el Cabernet Sauvignon y los Bordeaux franceses.
Algunos vinos de postre, como los Sauternes, también poseen gran cuerpo gracias al azúcar residual, que añade peso y textura.
Al maridar con comidas, recuerda que platos robustos —con salsas cremosas, quesos intensos o carnes pesadas— armonizan mejor con vinos de igual cuerpo.
Publicado originalmente: 21 de noviembre de 2007