En los países desarrollados, es fácil dar por sentada la disponibilidad asequible de alimentos cotidianos: un desayuno rápido, un almuerzo recreativo o una cena familiar. Sin embargo, el rápido aumento de los precios alimentarios amenaza con alterar esta realidad.
En esta imagen, un cliente compra en una tienda cerca de Frankfurt, Alemania. El índice de precios al consumidor alemán subió un 3,1% entre marzo de 2007 y 2008, impulsado por los costos de alimentos y energía.
En EE.UU., incluso los hogares más pobres destinan solo el 16% de sus ingresos a alimentos [The New York Times]. En naciones en desarrollo, esta cifra supera el 75%. Un alza del 25% puede desencadenar hambrunas, disturbios y tensiones políticas en el sur de Asia y África.
Según el Banco Mundial, los precios de alimentos subieron un 83% en tres años y podrían seguir aumentando [Cowen]. Gobiernos imponen aranceles y restricciones comerciales para estabilizarlos. En Asia y África, ya generan malestar social. Organismos como el Banco Mundial y el PMA de la ONU alivian el impacto. Pero, ¿cuáles son las causas principales?
Economistas señalan el auge de los biocombustibles, junto a factores como patrones climáticos y cambios dietéticos.
¿Llegaremos a verter agua en el cereal por no poder pagar leche? Analizamos los factores clave del alza en precios alimentarios.
Producción y comercio de biocombustibles
Esta planta convierte maíz en etanol combustible. La producción de biocombustibles es un factor principal: la demanda supera la oferta alimentaria. Se generan de cultivos renovables como maíz, soja, azúcar, arroz y patatas, en vez de combustibles fósiles. Los principales son etanol y biodiésel.
Países como EE.UU. y varios europeos promovieron el etanol con incentivos a agricultores. El problema: el maíz para combustible reduce el disponible para consumo humano y animal, elevando precios. En EE.UU., un tercio de la cosecha de maíz va a etanol.
Esto impacta la cadena: cerdos alimentados con maíz suben de precio, al igual que hot dogs o productos derivados. Los incentivos desplazan otros cultivos hacia los aptos para etanol.
Factores comerciales agravan el problema: aranceles protegen mercados nacionales. EE.UU. subsidia dejar campos sin cultivar para mantener precios altos. Ante alzas globales, países limitan exportaciones para evitar escasez interna.
Pero no solo es menor oferta: el consumo crece. Siga leyendo sobre hábitos alimenticios y su impacto.
Algunos proponen etanol celulósico de residuos biodegradables (pasto, madera) para mitigar la escasez alimentaria y dependencia petrolera.
Más consumo, menos producción
Todo se reduce a oferta y demanda. Además de oferta limitada, el aumento poblacional presiona: 6.700 millones de personas en 2008, sumando 78 millones anuales [Chamie], mayormente en África y Asia.
El crecimiento económico en China e India eleva la demanda de carnes y alimentos premium, según la ley de Engel: economías prósperas consumen más proteínas, incrementando costos de piensos.
Críticos señalan el sobreconsumo en Occidente: un indio promedio ingiere 2.440 calorías diarias vs. 3.770 de un estadounidense [Timmons]. Reducir excesos podría bajar precios globales.
Eventos climáticos extremos agravan: sequía récord en Australia redujo arroz para 20 millones; inundaciones, heladas y sequías en otros regiones afectan granos. Expertos vinculan esto al cambio climático.
Detener el alza requiere cultivos resistentes, ajustes salariales, reformas en subsidios, aranceles y comercio. Los consumidores podemos contribuir cambiando hábitos para mitigar hambre global.
Para más sobre biocombustibles, clima y comercio, consulte los enlaces.
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Más enlaces excelentes
- El Banco Mundial
- Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
- Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
Fuentes
- Prensa Asociada. "Causas de la crisis alimentaria mundial". 27 de mayo de 2008. Enlace
- Chamie, José. "Pronóstico de población para los próximos 15.000 días". The Globalist. 9 de julio de 2007. Enlace
- Cowen, Tyler. "Un comercio más libre podría llenar el cuenco de arroz del mundo". The New York Times. 27 de abril de 2008. Enlace
- Otros fuentes preservadas como en original...