Un niño goloso no resiste una piruleta colorida. Ver más fotos de dulces. Los bocadillos azucarados son irresistibles para muchos niños. En bancos, consultorios médicos y otros lugares habituales, las piruletas y dulces abundan, atrayendo a los pequeños y desafiando a los padres. La industria alimentaria los tiene como blancos principales: un estudio reveló que el 34% de los anuncios dirigidos a niños y adolescentes promocionan dulces y snacks azucarados [fuente: Kaiser Family Foundation]. Aunque no hay una respuesta única, expertos proponen teorías fascinantes respaldadas por la ciencia.
Supervivencia del más dulce
Muchos investigadores sostienen que la evolución ha predispuesto a los bebés hacia lo dulce para hacer la leche materna más atractiva, favoreciendo la supervivencia [fuente: Snyder Sachs]. Se recomienda a embarazadas y lactantes consumir variedad de snacks saludables y limitar dulces, ya que influyen en el sabor del líquido amniótico y la leche materna. Así, fetos y bebés de madres con alta ingesta de azúcar pueden desarrollar una preferencia duradera por lo dulce.
Propiedades adictivas y predisposiciones genéticas
Propiedades adictivas: Un estudio en ratas alimentadas con dietas altas en azúcar mostró dependencia química similar a las drogas. El azúcar libera dopamina, generando euforia y adicción progresiva [fuente: Victory].
Predisposiciones genéticas: Otro análisis genético identificó que variantes del gen GLUT2 se asocian con mayor consumo de azúcar. Participantes con esta variante registraron ingestas diarias más altas, sugiriendo una mayor propensión genética [fuente: Gramza].
Mucho ruido y pocas nueces: desmitificando el azúcar
Los dulces cargan con culpas por hiperactividad, caries y obesidad infantil, pero la evidencia los aclara. Estudios descartan que el azúcar cause hiperactividad directamente; son los picos glucémicos controlables los responsables [fuente: Victory]. Las caries surgen de cualquier residuo alimenticio prolongado en la boca, no solo azúcar [fuente: Cohen].
La obesidad infantil ha crecido en todas las edades, y los niños obesos tienen alto riesgo de obesidad adulta [fuente: CDC]. Sin embargo, expertos coinciden: la inactividad y el exceso de alimentos procesados son los verdaderos culpables, no solo los dulces.
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