¿Cuál es la verdadera historia de este clásico icónico? Pocas preparaciones evocan tanto la calidez del hogar como el sándwich de mantequilla de maní y mermelada. Imaginemos a una madre sonriente observando cómo su hijo, por primera vez, extiende la crema por las encimeras. Esta imagen nos remueve fibras sensibles, y aun después de consumir cientos durante la infancia, muchos adultos lo valoran como un almuerzo rápido, económico y sencillo.
Pero, ¿de dónde surge realmente este sándwich de mantequilla de maní y mermelada, conocido como PB&J? ¿Qué hace que esta combinación de ingredientes tan cotidianos resulte tan perfecta?
Como ocurre con muchos sándwiches legendarios, sus orígenes exactos generan debate. A inicios del siglo XX, la mantequilla de maní triunfó en la Feria Mundial de 1904 y se consideraba un manjar refinado en los salones de té de Manhattan. Se combinaba con queso pimiento, apio o berros sobre galletas saladas (el dúo apio-mantequilla de maní sigue siendo un snack infantil popular). En los años 20 y 30, marcas como Skippy y Peter Pan popularizaron el producto. Durante la Gran Depresión, los sándwiches solo de mantequilla de maní ganaron terreno: eran baratos, el pan de molde era novedad y ofrecían nutrición accesible que los niños podían preparar solos.
No fue hasta la Segunda Guerra Mundial que la mermelada se unió: junto con la mantequilla de maní y el pan, formaba parte de las raciones del ejército estadounidense. Al regresar, los soldados impulsaron su demanda; los tres ingredientes se vendían como un trío inseparable.
Cualquier relato sobre el PB&J sería incompleto sin Goober, el producto de Smucker's que desde 1968 combina mantequilla de maní y mermelada en un solo frasco. A pesar de su aparente rareza, sigue disponible en sabores como fresa, uva y chocolate.
Tradicionalmente, se prepara con dos cucharadas de cada ingrediente sobre pan (el blanco es el favorito de los puristas). Sin embargo, las proporciones varían según el gusto personal, con opciones como mantequilla cremosa, sin grasa o bajos en azúcar, y mermeladas de uva (la más vendida en EE.UU.) o fresa. Factores como el corte (diagonal o recto) o si se quita la corteza añaden debate. Nutricionalmente, es un equilibrio de granos integrales, proteínas, grasas saludables y fruta (optando por versiones sin azúcar añadida).
Los chefs elevan el concepto: en 1998, Peanut Butter & Co. abrió en Greenwich Village con creaciones como el "PB&J Club", bagels tostados o sándwiches con chocolate blanco y almendras. Lugares como Led Zeppole ofrecen helado de PB&J, e incluso Van Gogh Vodka lanzó un licor con estos sabores. Aun así, nada supera el original.