El kimchi es un alimento esencial en la cocina coreana que ha conquistado paladares en todo el mundo. Para los que aún no lo conocen, el kimchi consiste en vegetales fermentados, principalmente col china (conocida como baechu kimchi), aderezados con pasta de chile, ajo, jengibre y otros ingredientes que le otorgan un sabor umami intenso, crujiente y ligeramente picante. Es una tradición culinaria coreana imprescindible: ninguna mesa está completa sin él.
Existen numerosas variaciones del kimchi tradicional, pero el de col es el más popular. Se le atribuyen múltiples beneficios para la salud, aunque muchos no están científicamente confirmados:
- Alivia malestares estomacales
- Reduce resacas
- Reduce el colesterol
- Previene el estreñimiento
Además, es bajo en calorías, rico en fibra, probióticos beneficiosos y vitaminas A, C e hierro.
En EE.UU. y otros países, el kimchi gana adeptos. En tiempos de preferencia por lo orgánico y natural, muchos optan por prepararlo en casa. ¿Es una buena idea? Analicémoslo.
Desde el punto de vista económico, sí: un frasco comercial de 425 g (15 oz) cuesta unos 8,99 USD (unos 60 céntimos por porción). Preparar un galón (3,78 L) en casa sale por 15,66 USD, solo 12 céntimos por porción [fuente: The Kitchn]. ¡Ahorro significativo!
Los principiantes temen por la fermentación y bacterias, pero el kimchi no es como el enlatado: la fermentación fomenta lactobacilos probióticos que mejoran la digestión. La sal es clave: la salmuera elimina bacterias nocivas, permitiendo que las buenas conviertan azúcares en ácido láctico, base de su sabor característico.
Encuentra cientos de recetas en línea. Al envasar, sumerge todas las verduras en salmuera. Fermenta a temperatura ambiente 1-5 días; las burbujas son normales.
Consejos de expertos:
- Usa sal sin yodo para no inhibir la fermentación.
- Agua de manantial o destilada, sin cloro.
Si el kimchi te resulta fuerte al principio, ¡dale otra oportunidad! O compártelo con un amante de los fermentados.