¿Puede la celulosa derivada de la madera transformar la elaboración de salchichas y mejorar nuestra salud? El béisbol, los perritos calientes, el pastel de manzana y el Chevrolet son iconos de la cultura estadounidense. Sin embargo, los hot dogs y otros alimentos procesados podrían cambiar pronto: menos grasas saturadas animales y más... madera.
Borregaard, empresa noruega líder en biorrefinería, convierte residuos de la industria maderera en SenseFi, un sustituto de grasas saturadas a base de celulosa. Este ingrediente se usa en carnes reconstituídas y otros procesados.
Los estadounidenses gastan unos 2.500 millones de dólares al año en hot dogs (sin contar bollos, condimentos ni ventas en estadios). Según el National Hot Dog & Sausage Council (NHDSC), equivale a unos 70 por persona al año. En verano, entre el Día de los Caídos y el Día del Trabajo, se consumen hasta 818 por segundo. El 60% son de res, aunque los jóvenes prefieren pollo o cerdo.
Regulados por el USDA y la FDA, los hot dogs deben cumplir estándares estrictos: carne de res, cerdo, pollo o pavo del músculo esquelético, salvo indicación de "subproductos cárnicos" (vísceras como hígado, corazón o lengua, patas y rabo). Incluyen aglutinantes como leche en polvo, especias y curadores. Límite: 30% grasa, 10% agua o 40% combinados. Aquí entra SenseFi: permite hasta 4% de celulosa.
La celulosa, principal componente de las paredes celulares vegetales, es versátil. Partículas finas dan cremosidad a ensaladas y helados; fibras gruesas, estructura a horneados sin grasa. SenseFi, crema blanca insípida, actúa como aglutinante y sustituto graso en carnes procesadas.
Indigerible por humanos, aumenta la fibra dietética sin alterar sabor o textura. Combate la obesidad reemplazando grasas saturadas por carbohidratos complejos. Renovable, reciclable y neutra en carbono si se replanta.
SenseFi usa nanocelulosa (celulosa microcristalina), fruto de 10 años de investigación en el proyecto NanoVisc del Instituto Noruego de Papel y Fibra. Forma parte de un mercado de nanocelulosa valorado en casi 2.000 millones de dólares hacia 2020. Se produce en Rothschild, Wisconsin, y distribuye con Socius, de Chicago.