Grasa saturada, colesterol, glutamato monosódico... ¿deberías añadir el opio a tu lista de preocupaciones alimentarias?
La comida china a menudo sabe tan bien que podría parecer que lleva algo "extra". El glutamato monosódico (MSG), un potenciador de sabor común en platos como el Kung Pao, sopas enlatadas o incluso sándwiches de Chick-fil-A, se asocia frecuentemente con efectos como náuseas, erupciones o dolores de cabeza.
Recientemente, 35 restaurantes en China fueron clausurados por añadir semillas de amapola de opio a sus platos para intensificar el sabor. No es la primera vez que ocurre, pero esto no implica que los clientes desarrollen adicción inmediata al chow mein o experimenten síntomas extremos como en una serie de zombis.
"Ninguna cantidad de opio en una hamburguesa, por ejemplo, causaría dependencia a la carne de res", explica Jonathan Caulkins, profesor de política pública en la Universidad Carnegie Mellon. La adicción depende de los compuestos químicos de la droga, no de la comida con la que se consume. "Podría potenciar el placer por el plato o el restaurante, pero no se transfiere la adicción de una molécula a otra".
La planta de opio produce opioides como la morfina y codeína, extraídos del látex de sus vainas. Históricamente usado por sus propiedades narcóticas, el opio es altamente adictivo cuando se consume directamente.
Sin embargo, según Caulkins, es improbable que espolvorear semillas genere adicción. La dependencia no surge de forma instantánea y requiere consumo repetido. Además, muchas personas experimentan náuseas iniciales con los opioides. "No es la droga ilegal más efectiva para este fin", añade el experto.
Los restaurantes tienen métodos legales para fidelizar clientes, como altos niveles de calorías y azúcar, comunes en la comida rápida. Por ahora, mejor evitar riesgos innecesarios.