La congelación instantánea permite congelar alimentos en porciones individuales, evitando que se peguen. ¿Has intentado congelar sobras y terminado con un bloque sólido difícil de separar? Descubre la congelación instantánea, un método profesional usado en la industria alimentaria con temperaturas ultrabajas. En casa, consiste en congelar piezas sueltas como frutas o porciones antes de empaquetarlas. Requiere planificación, pero preserva la calidad y facilita el uso posterior.
Estamos acostumbrados a meter sobras de carne, pan o pasteles en un recipiente y congelar. A veces sale bien, pero otras veces hay que luchar con bloques congelados. Con la congelación instantánea, descongelas solo lo que necesitas, sin desperdicios.
Para bayas a punto de estropearse, evita congelarlas directamente en una bolsa, ya que se apelotonan. Extiéndelas en una bandeja, congela brevemente hasta que endurezcan las superficies y transfiérelas a una bolsa. Así, tomas solo lo necesario para un batido.
No aplica a todo: sopas líquidas no son ideales. Pero es perfecta para alimentos que se cortan en porciones, como albóndigas, galletas, rebanadas de pastel, hamburguesas o láminas de lasaña, crudos o cocidos.
Publicado originalmente: 2 de julio de 2015