Cada esfuerzo parecía imposible, pensó Anna Smith mientras dejaba su pincel, preocupada por su futuro. Sus manos, afectadas por el síndrome del túnel carpiano, y su cuerpo, sobrecargado por el exceso de peso acumulado desde los 3 años, le causaban un dolor constante.
"Mi vida me había convencido de que este cuerpo era defectuoso e irremediable", comparte Anna. "La libertad del dolor y la vitalidad eran privilegios de otros, no míos". Aunque había intentado perder peso en varias ocasiones, siempre recaía en el efecto yo-yo. "Era una adulta que no sabía alimentarse correctamente. El antojo de carbohidratos era insaciable".
A medida que su peso aumentaba, Anna oyó hablar de la dieta cetogénica para adelgazar. Pensó: Necesito probar el keto. Pero pronto entendió que no era algo que "se compra", sino un estilo de vida que se adopta.
Guiada por el libro Keto Clarity de Jimmy Moore ($21.07 en Amazon), Anna implementó la dieta keto. En dos semanas, notó menos inflamación en su rostro y había perdido 12 libras. Luego, incorporó el ayuno intermitente: café con leche de coco por la mañana, almuerzo y cena, y ayuno hasta el día siguiente.
"Comer menos veces pero con comidas más nutritivas aceleró mi pérdida de peso", explica. "Fue liberador no depender de la comida constante. Descubrí cómo quemar mi grasa almacenada".
Tras dos meses, su túnel carpiano desapareció. Además, ganó en belleza: "El ayuno intermitente rejuveneció mi piel, que se tensó y brilló. ¡Doble victoria!".
Anna experimentó con recetas keto, como las gelatinas de coco y lima de la chef Carrie Brown, su "bomba de grasa" favorita. "Sentía que comía dulces, pero nutría mi cuerpo".
Hoy viste 11 tallas menos. "Como chica de Texas, ¡pude usar botas de vaquero auténticas! Más importante, mis cambios alimenticios curaron dolencias que creía inevitables del envejecimiento". Dirige el grupo de Facebook "Keto San Antonio" y el sitio KetoSanAntonio.com para ayudar a otros. La pintura es ahora puro placer: "Crear sin dolor es como respirar con libertad".
Cómo los mini ayunos aceleran la pérdida de peso
¡Cuándo comes es tan clave como qué comes para adelgazar! Así lo confirma un estudio en la revista Obesity. Voluntarios que comieron en una ventana de 6 horas (8 a.m. a 2 p.m.) redujeron un 23% la grelina (hormona del hambre) y quemaron más grasa que quienes extendieron sus comidas a 12 horas (8 a.m. a 8 p.m.), con las mismas calorías.