La sal no es solo un ingrediente básico en las recetas; realiza trucos sorprendentes para potenciar sabores, conservar alimentos, sustituir ingredientes y mejorar la presentación. Evita que los alimentos se estropeen y resuelve imprevistos en la cocina. Añade una pizca en el momento preciso para transformar tus preparaciones. Empecemos con pescados y mariscos.
Pescados y mariscos: Refresca el pescado fresco sumergiéndolo en su medio natural. Disuelve 1 cucharada de sal marina en 2 litros de agua fría con abundantes cubitos de hielo. Remoja durante 15 minutos, escurre y seca antes de cocinar.
Para sujetar mejor el pescado al quitarle la piel, espolvorea sal en tus manos.
Productos lácteos: Añade una pizca de sal a yogures naturales o suaves para un sabor más intenso.
Frutas y verduras: Escalfa espárragos añadiendo sal al agua y cocinando a fuego lento 5 minutos exactos, con tallos en la misma dirección (o verticales, como recomiendan expertos).
Los tallos de brócoli se convierten en un aperitivo: cátalos en rodajas de 2,5 cm y saltéalos con sal.
Tras cortar chiles picantes, lava manos y uñas con jabón, luego sumérgelas en agua salada y enjuaga para evitar irritaciones oculares.
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Más consejos para cocinar con sal
Elimina arena de verduras como rúcula, puerros o espinacas: trocéalas, sumérgelas en agua tibia con 1 cucharada de sal kosher 20-30 minutos, agitando suavemente. Escurre, enjuaga bien.
Carne: No saltes al inicio para evitar que suelte jugos y no dore. Sazona a mitad de cocción o al final.
Pasta: Añade 2 cucharadas de sal por cada 450 g de pasta cuando el agua hierva; así hierve más rápido.
Condimentos: Espolvorea sal gruesa sobre ajos pelados antes de picar; absorbe jugos y realza el sabor.
Conservar hierbas con sal: En un recipiente hermético, alterna capas finas de sal kosher y hierbas frescas (albahaca, salvia o menta). Cubre y guarda. Al usar, retira la sal; las hierbas mantienen su sabor aunque oscurezcan.
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