
El baño de agua es ideal para cocinar alimentos que necesitan un entorno húmedo y un calor suave, como natillas, flanes y cheesecakes.
¿Qué es un baño de agua y por qué usarlo? ¿Se puede cocinar sin él?
Algunos postres requieren humedad en el horno y un calor indirecto más gentil que el directo, como natillas, pudines y tartas de queso.
Aunque no es estrictamente imprescindible, los cheesecakes suelen agrietarse sin él, y las natillas pueden quedar gomosas si no se cuecen en baño de agua.
En esencia, un baño de agua consiste en una bandeja con agua colocada en el horno. El vapor del agua caliente ofrece un calor estable y uniforme, ideal para cocciones lentas y precisas.
Elige una bandeja para asar o similar con bordes de al menos 4-5 cm de alto. Así podrás verter suficiente agua para que no se evapore prematuramente durante la cocción del flan o cheesecake.
Evita poner la bandeja con agua primero y luego el molde: al sacar la rejilla, el agua podría derramarse.
Mejor método: Coloca el molde dentro de la bandeja, introdúcelo en el horno y vierte agua caliente hasta la mitad de los lados de la bandeja.
Al finalizar la cocción, habrá algo de agua restante, así que manipula con cuidado para evitar derrames.
Si usas un molde de fondo desmontable para recetas con baño de agua, envuélvelo primero en papel de aluminio (dos o tres capas cruzadas) para impedir filtraciones.
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