El reconocido chef Emeril Lagasse colabora con la estrella del tenis Andre Agassi en nuevos proyectos. Trabajar en un restaurante o en la cocina de un catering ha evolucionado drásticamente en las últimas dos décadas. Uno de los principales motivos es el auge de Food Network, el canal de televisión dedicado a la cocina que debutó en 1993 y alcanzó los 100 millones de suscriptores en 2008 [fuente: Wheeling News Register]. Chefs como Emeril Lagasse, Rachael Ray, Alton Brown, Bobby Flay y Paula Deen se han convertido en superestrellas culinarias gracias a la pantalla chica. Tom Colicchio, juez de 'Top Chef' y propietario de exitosos restaurantes como Craft, saltó a la fama masiva con la TV. El estreno de la quinta temporada del programa de telerrealidad batió récords con 2,7 millones de espectadores [fuente: Huffington Post].
Food Network y otros shows de cocina han glamorizado la profesión, convirtiendo a los chefs en auténticas estrellas de rock: carismáticos, divertidos y adinerados. Esto atrae a aficionados caseros con sueños de fama y fortuna. Sin embargo, la realidad de ser chef es mucho menos glamurosa. Solo los mejores logran el estrellato. El sector restaurantero es altamente riesgoso, lleno de fracasos y quiebras. Dirigir una cocina como chef ejecutivo implica una dedicación total: no hay semanas de 40 horas ni fines de semana libres. Es físicamente agotador y estresante. Cocinar representa solo una fracción del día a día; las responsabilidades incluyen gestionar el equipo, programar turnos, diseñar menús, realizar pedidos, contratar, despedir y capacitar al personal.
A pesar de estos desafíos, miles aspiran a esta carrera. Es un trabajo exigente, pero gratificante para quienes poseen talento, pasión y una ética de trabajo incansable. El respeto, la notoriedad y la prosperidad esperan a los más dedicados. No existe un único camino hacia el éxito culinario; depende de tus decisiones. En las siguientes páginas, desglosamos los pasos clave.