La remolacha es una hortaliza de raíz nutritiva y versátil, rica en carbohidratos, proteínas, fibra dietética, vitaminas y minerales esenciales. Sus hojas verdes aportan vitamina A, mientras que las raíces destacan por su contenido en vitamina C. Se pueden consumir cocidas, en escabeche, calientes o frías en ensaladas. El jugo de remolacha es ideal para sopas como el borscht ruso [Universidad de Illinois]. A continuación, te explicamos cómo cocinar remolachas frescas de manera óptima para preservar sus nutrientes, color y sabor.
- Lava las remolachas con cuidado, sin pelarlas ni cortarlas. Cocínalas enteras con piel para retener nutrientes y color vibrante.
- Llena una olla con agua y sumerge completamente las remolachas.
- Añade un chorrito de vinagre o jugo de limón al agua para fijar el color intenso.
- Lleva a ebullición. El tiempo de cocción varía de 20 a 45 minutos según el tamaño y frescura; pincha para verificar que estén tiernas.
- Retira las remolachas una a una con un tenedor.
- Enfríalas bajo agua fría corriente.
- Pela la piel bajo el chorro de agua: se desprenderá fácilmente.
También puedes cocinarlas en microondas de forma rápida:
- Lava las remolachas sin pelar ni cortar.
- Colócalas en un plato con ½ taza de agua.
- Cubre el plato.
- Cocina en microondas a máxima potencia durante 15 minutos.
- Deja reposar tapadas 5 minutos más. Ya están listas para pelar y disfrutar [Universidad de Maine].