Aunque no es habitual en América del Norte, la ardilla es un plato de caza exquisito y aceptado en regiones de Europa. Con un sabor reminiscentes al pato, es perfecta para cocineros aventureros que buscan innovar [fuente:Spieler]. Sorprenderá a tus comensales y los dejará pidiendo más. Sigue estos consejos expertos y domina dos recetas auténticas de ardilla.
- Ardilla frita: Ideal para acampadas en el bosque, esta receta rápida proporciona energía y proteínas esenciales. Pela y trocea la ardilla en porciones pequeñas. Rebózala en una mezcla de harina, sal, pimienta y ajo en polvo. Fríela en sartén con aceite vegetal caliente hasta que quede crujiente y dorada por fuera [fuente:Missouri]. Perfecta para recargar fuerzas en la naturaleza.
- Pastel de ardilla: Una versión sabrosa del clásico pastel casero. Forra un molde con masa salada favorita. Coloca trozos de ardilla cocida en el fondo, añade maíz, guisantes, cebolla, patatas hervidas y judías [fuente:Missouri]. Cubre con otra capa de masa, haz pequeños orificios para ventilar y hornea a 220°C (425°F) durante 30-35 minutos hasta dorar.