¡No desperdicies ese sabor concentrado y nutritivo!
Ya sea que uses tomates enlatados o frescos en tus recetas, el jugo sobrante suele acabar en el fregadero. La próxima vez, viértelo en un recipiente, guárdalo en la nevera y explora sus múltiples aplicaciones. No se trata solo de "¿para qué usarlo?", sino de "¿para qué no usarlo?". Este zumo rico en vitaminas eleva innumerables platos.
Cualquier arroz, cuscús o pasta corta como el orzo gana con jugo de tomate mezclado en el agua de cocción. El arroz mexicano brilla con este toque. Lo mismo para sopas: sustituye parte del agua por jugo. Hasta los ramen instantáneos mejoran. Añádelo a salsas de tomate, paella de mariscos o verduras salteadas para un sabor intenso.
Si consumes jugo de tomate embotellado, usa el agua de enjuague para dar un sutil aroma a tus platos. Prueba cócteles como el Bloody Mary, o haz cubitos de hielo de jugo para brunch. Finalmente, dilúyelo para regar plantas: ¡apreciarán sus nutrientes tanto como tú!