Elaborar un Pinot Noir es accesible, pero crear uno excepcional es un verdadero arte. Las mejores versiones ofrecen una experiencia sensorial única e inigualable que ningún otro vino puede igualar.
Los apasionados del Pinot Noir transitan una delgada línea entre la frustración y el deleite. Mientras los ejemplares superiores despliegan aromas y sabores exóticos y complejos al borde de lo sublime, encontrarlos representa un reto: los vinos con ese irresistible "factor wow" son escasos.
Nueva Zelanda, Australia, California y Oregón producen ahora vinos que rivalizan con los grandes Pinot de Borgoña. Aun así, productores globales siguen luchando por dominar esta uva tan cautivadora como impredecible.
Salvaje, afrutada, terrosa y de textura aterciopelada: nada se compara con un Pinot Noir de élite. Borgoña marca la referencia con vinos como Gevrey-Chambertin y Pommard, pero Oregón, Sonoma Valley, la Costa Central de California, Marlborough y Central Otago en Nueva Zelanda, y regiones australianas ofrecen calidades similares (y a veces precios más accesibles). Sin embargo, el Pinot Noir no es fácil de cultivar; incluso en climas ideales para su temperamento caprichoso, muchos vinos caros decepcionan. Para opciones cotidianas de calidad, Chile es una excelente elección.
Dato curioso
Pinot Noir es protagonista en diversos vinos espumosos del mundo, incluido el champán.
P:
¿A qué se parecen a veces los racimos de uvas Pinot Noir?
R:
Conos de pino, de ahí su nombre.