No hay nada como una generosa capa de mantequilla de maní untada en pan. El sándwich de mantequilla de maní y mermelada es un clásico estadounidense que deleita tanto a niños como a adultos. Pero, ¿cómo surgió esta pasión por la mantequilla de maní? Descubre cinco datos sorprendentes sobre este alimento icónico.
1. No es un invento de George Washington Carver
Aunque George Washington Carver desarrolló unos 300 usos para el maní (incluyendo polvos faciales y salsa picante), la mantequilla de maní no fue uno de ellos. Él creó una pasta de maní, pero los historiadores atribuyen su origen a los indígenas sudamericanos. En 1890, un médico de St. Louis elaboró una pasta de cacahuete para pacientes con problemas dentales. En 1895, el Dr. John Harvey Kellogg (de los cereales Kellogg's) patentó el proceso de vaporizar nueces para hacer mantequilla de maní. Finalmente, en 1904, C. H. Sumner la presentó en la Feria Mundial de St. Louis, el mismo evento que popularizó el cono de helado.
2. El sándwich de mantequilla de maní y jalea (PB&J) era un lujo elitista
La primera receta conocida de mantequilla de maní con mermelada data de 1901, en la revista Boston Cooking School de Julia Chandler Davis. A inicios del siglo XX, la mantequilla de maní era un manjar caro servido en salones de té exclusivos (incluso existía una versión con pimientos). Con la comercialización masiva, su precio bajó y se democratizó. El pan de molde, inventado en 1928, permitió que los niños lo prepararan solos, convirtiéndolo en un favorito infantil.
¿Por qué combinan tan bien? Según Andrew F. Smith en "Peanuts: The Illustrious History of the Goober Pea", la mantequilla de maní ofrece una base neutra con sabor a nuez y textura pegajosa, mientras que la mermelada añade acidez. Solo falta pan suave para la perfección.
3. Dos presidentes de EE.UU. están ligados al maní
Jimmy Carter fue agricultor de maní antes de su presidencia. Pero no fue el primero: Thomas Jefferson cultivó 330 variedades de vegetales en Monticello, incluyendo el maní (botánicamente una legumbre). Siglos después, Carter expandió el negocio familiar, vendiendo semillas y suministros. Durante su mandato, lo transfirió a un fideicomisario; post-reelección fallida en 1981, lo vendió por una deuda de 1 millón de dólares. Aún reside en Plains, Georgia, que produce la mitad de los cacahuetes de EE.UU.
4. Los estadounidenses prefieren la versión suave
El eterno debate: ¿suave o crujiente? La Asociación de Productores de Maní del Sur indica que el 63% opta por la suave, frente al 37% crujiente. La National Peanut Board señala que los hombres prefieren crujiente, mientras mujeres y niños eligen suave. Curiosamente, la Costa Oeste ama lo crujiente y la Este lo cremoso.
La suave se inventó primero en 1922 por Joseph Rosefield, quien patentó una fórmula sin separación de aceites, licenciada a Peter Pan. Luego creó Skippy y, en 1932, la crujiente al añadir trozos de maní a la suave.
5. Es nutritiva, pero con moderación
Dos cucharadas de Jif Creamy (la más vendida en EE.UU.) aportan 190 calorías, 14% de grasas saturadas diarias y 3 g de azúcar. Sin embargo, incluyen 7 g de proteína, 2 g de fibra, vitamina E, niacina y potasio. La versión natural tiene menos grasas saturadas (10%) y azúcar. Ofrece beneficios, pero consúmela con moderación.