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Diamantes de vino: cristales inofensivos que revelan calidad premium

Diamantes de vino: cristales inofensivos que revelan calidad premium ¿Son los conocidos 'diamantes de vino' una señal de un vino excelente o defectuoso?

Si alguna vez has visto pequeños cristales en el corcho o en el fondo de tu botella de vino, no temas: no indican que esté estropeado. Al contrario, estos cristales inofensivos e insípidos, llamados "diamantes de vino", son un signo positivo de calidad auténtica.

Los sumilleres y enólogos los consideran un indicador de que el vino no ha sido sometido a procesos excesivos de estabilización, preservando su pureza natural.

No se trata de diamantes reales, sino de bitartrato de potasio (tartrato de hidrógeno de potasio o ácido tartárico), un subproducto natural de la fermentación. Se forman en botellas o tanques cuando el vino se almacena por debajo de 10 °C (50 °F).

Como explica el Master of Wine y Master Sommelier Ronn Wiegand para Jordan Winery: "Los cristales de tartrato son tan naturales para el vino como las semillas para una sandía".

Aparecen en vinos tintos y blancos, pero son más visibles en blancos debido a su mayor contenido de ácido tartárico, color claro y almacenamiento a temperaturas más bajas. Los tintos, con crianzas prolongadas en barrica, suelen precipitarlos naturalmente.

Algunos enólogos aplican estabilización en frío en tanques para filtrarlos antes del embotellado, aunque no elimina el riesgo al enfriarse posteriormente.

Si los encuentras, son completamente seguros y no alteran el sabor. Para evitarlos, almacena el vino entre 12,7 y 15,5 °C (55-60 °F) y enfríalo solo antes de servir. Si persisten, decanta o filtra con gasa el final de la botella.